Un peatón fue levantado en el aire por un vehículo, cayó en el vidrio delantero del mismo y el conductor lo creyó vivo, cargando con él más de 20 kilómetros en busca de ayuda médica, según dijo, hasta que el motor del carro se le quemó y frenó la marcha.
El trágico accidente ocurrió en el kilómetro 51 de la carretera a Matagalpa, en la comunidad de Las Maderas, cerca de las 6:20 a.m. de ayer, cuando la víctima, Vicente Urbina Suárez, de 78 años, bajaba una pequeña ladera a la orilla del pavimento.
El conductor del vehículo Hyundai azul, placas 169-829, fue identificado como Hugo Torres Cruz, quien se dirigía a Matagalpa para ejercer su función como consultor del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific).
Junto a Torres viajaba una mujer de nombre Sandra Elena López Blandón, de 44 años, a quien le había dado “ride”. Ella resultó con varias lesiones porque recibió en el pecho la cabeza del accidentado y fragmentos de vidrio se le incrustaron en el cuerpo.
Camilo Méndez Urbina, hijo del fallecido, explicó que su padre acababa de comprar tortillas y se dirigía a recoger agua en una unidad militar cercana.
Wiston Bolaños, vecino de la víctima, dijo que “él (Urbina) iba bajando unas graditas y ahí lo agarró el vehículo. Él venía con unos baldes y en lo que puso el pie abajo ahí lo agarró. Cuando ya le habíamos ido a avisar a los familiares, el carro pasó de regreso para Managua. Agarramos una familiar del señor para que no se le metiera al carro a detenerlo”.
Torres Cruz, después del accidente, continuó la marcha con el cadáver de Urbina dentro del carro, varios kilómetros hacia Matagalpa y luego se regresó en dirección a Managua, hasta que finalmente el carro se le apagó y no pudo continuar.
Pidió ayuda en la casa de Alba Ortega, quien manifestó que Torres le dijo que llamara a la Policía y le pidió agua para lavar a López Blandón.
Sergio Torres, hermano del conductor, explicó que su familiar jamás tuvo la intención de huir, sino que creyó vivo al accidentado y siguió la marcha en busca de ayuda médica.
Pero los familiares y vecinos de Urbina se encontraban indignados. “Eso es un delito, a cuenta de qué tiene que andar cargando el cuerpo, si conforme el golpe él ya lo había matado. Desde que lo atropelló le arrancó los dos pies y no sé qué iba haciendo con él”, dijo Méndez Urbina.