Robert Gates, el ex director de la CIA que de ser aprobado por el Senado sustituirá a Donald Rumsfeld como secretario de Defensa, es un experto en la Guerra Fría al que le tocará lidiar en breve con la patata caliente de Irak.
El presidente George W. Bush envió el jueves su nominación al Senado.
Gates, de 63 años, pasó la mayor parte de su carrera profesional en la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y es el único funcionario que logró escalar desde los puestos más bajos hasta la dirección del organismo.
El hombre que lideró los servicios de espionaje de EE.UU. entre noviembre de 1991 y enero de 1993 era el favorito del presidente George W. Bush para convertirse en el zar de la inteligencia estadounidense.
El puesto, que ocupa John Negroponte, se creó para enmendar los problemas de coordinación entre las distintas agencias de espionaje que quedaron al descubierto tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.
Gates rechazó la oferta. El ex espía, que es viejo amigo de la familia Bush, preside ahora una de las mayores universidades de EE.UU. — la Texas A&M University— y goza de amplio respaldo entre republicanos y demócratas, por lo que se espera que el Senado dé luz verde a su nombramiento.
Su “currículo” incluye casi 27 años de experiencia en los servicios de inteligencia.
Es licenciado en Historia por la Universidad de Indiana y doctor en Historia Rusa y Soviética por la de Georgetown.