Es difícil que un actor siempre nos deje satisfechos en el desarrollo de sus papeles, por ejemplo, mi Nicole Kidman. Ella ha tenido sus altibajos y en su carrera, en dos películas me ha decepcionado, pero sigo creyendo que es muy buena actriz y muy hermosa, hermosa, hermosa, je je, se me trabó la palabra.
Pero en el caso de Meryl Streep parece que tuviera una incombustible llama de talento que la ha acompañado estos años y que en vez de apagarse irradia más luz hasta hacerla el centro de atención. Streep aparece en esta película como Miranda Priestly, la odiosa, altanera y maniática directora de una revista de moda, enfocada en que su trabajo sea el mejor y que en las páginas de su publicación se presenten los modelos de ropa que en verdad darán qué hablar en las pasarelas.
Y llega a su trabajo Andy Sachs, interpretada por Anne Hathaway, esta linda actriz a quien vimos en Secreto de la Montaña y que desea abrirse paso en el difícil mundo del periodismo, pero termina de asistente de una de las peores jefas que pueda encontrar.
Es donde Streep demuestra su calidad y fortaleza en cada una de sus expresiones, movimientos y diálogos. Ella, a quien la escuchamos refunfuñar, regañar, dar de patadas y menospreciar a sus subalternas, es el centro de la historia. Sin Streep todo hubiera naufragado en el aburrimiento y la publicidad gratis de las famosas marcas.
La bella principiante deberá lidiar entre continuar su trabajo, enfrentar los retos y si es preciso traicionar a su compañera o dar la media vuelta y recuperar lo perdido estos meses entre el deslumbramiento de guardarropas de ensueño, zapatos de diseños divinos y con un futuro que podría llevarla a estar cerca de la fama pero lejos de lo que siempre soñó, tener una vida en la que fuera feliz.
Es una historia con final esperado y en el que más o menos se cumplen los deseos, sus personajes se extravían pero encuentran la salida al túnel, lo que en la realidad no sucede porque seguimos avanzando y nunca llegamos a encontrar esa luz. Pero como les decía desde el principio, vale la pena dejarse llevar por Streep y su bella actuación porque el diablo sabe más por viejo que por diablo.