El informe sobre abuso sexual contra niños, niñas y adolescentes del 2005 de Save the Children-Noruega revela que desde el 2003 a la fecha las denuncias por ese delito aumentaron en un siete por ciento y ya superan los seis mil casos.
Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan que alrededor de 150 millones de niñas y 73 millones de niños han sufrido algún tipo de violencia sexual.
A juicio de Oswaldo Montoya, coordinador de programas en el área de violencia de Save the Children, la educación sexual que se fundamente en el respeto de los derechos humanos y que inicia desde los primeros niveles educativos contribuiría a prevenir el abuso sexual en contra de menores.
“Hablarles a los niños de la sexualidad, en un concepto amplio y de respeto, puede contribuir a que ellos mismos se protejan y aprendan a diferenciar entre el cariño y el abuso”, dijo Montoya, quien participó en una cátedra denominada Educación en Sexualidad desde una Perspectiva de Derechos Humanos: Examinando la Diversidad Sexual en la Universidad Centroamericana (UCA).
Sin embargo, el especialista reconoció que aún hay muchos retos en la educación sexual de la población nicaragüense en general, sobre todo porque “se está basando en un sistema machista”.
Según Renata Rodrigues, vicerrectora académica de la UCA, una vida sexual sana contribuye a una verdadera estabilidad de la persona.
Rodrigues explicó que de acuerdo con un reciente estudio, realizado por la rectoría de esa universidad, existe una tendencia entre los universitarios de empezar una vida sexual activa desde muy tempranas edades.
La falta de información entre los jóvenes constituye un gran peligro para su desarrollo integral, explicó Rodrigues, quien se refirió a la urgencia de un mejor sistema educativo alrededor de la sexualidad.