Pese a los intensos esfuerzos de los republicanos, encabezados por el presidente George W. Bush, de atraerlos a sus filas, los votantes hispanos apoyaron mayoritariamente a los demócratas y fueron un factor importante para darles el control de la Cámara de Representantes.
Según encuestas de boca de urna realizadas durante las elecciones del martes, casi tres de cada cuatro hispanos votaron por candidatos demócratas.
Hace cuatro años, los hispanos apoyaron a los republicanos en proporción de tres de cada cinco, y constituyeron un voto crucial para la victoria de Bush en los comicios generales del 2000 y luego en 2004.
Los republicanos dilapidaron en las elecciones al Congreso del martes el importante apoyo adquirido en los últimos años por el presidente Bush en la comunidad hispana, por el tono antiinmigrante de muchos de sus responsables, aseguraron este miércoles analistas a la AFP.
El 73 por ciento de los electores hispanos apoyaron candidatos demócratas al Congreso y sólo un 26 por ciento optó por respaldar a los republicanos, muy por debajo del tope histórico del 40 por ciento que había alcanzado Bush en las elecciones presidenciales de 2004, según una encuesta a boca de urna del canal noticioso CNN.
“Los números hablan por sí solos. El voto hispano regresó a niveles de hace diez años cuando los republicanos se ganaron la fama de ser un partido antiinmigrante”, declaró a la AFP el analista Sergio Bendixen, después de la victoria electoral de los demócratas.
Roberto de Posada, presidente de la Coalición Latina, atribuyó la caída republicana entre los hispanos a la impopular guerra en Irak y sobre todo al fracaso en el Congreso este año de una reforma que hubiese abierto la puerta a la regularización de millones de indocumentados, por la oposición republicana.
“El impacto fue no sólo lo que dijeron, sino cómo lo dijeron. Al mandar ese mensaje que parecía tan negativo y exclusivo, muchos latinos lo percibieron como que los republicanos no los querían en su partido”, afirmó el dirigente de una organización cercana a las ideas defendidas por el partido de Bush.
El tiro le salió por la culata al Partido Republicano. Sus dirigentes más radicales de la Cámara de Representantes habían bloqueado la reforma migratoria e impulsaron la aprobación de un muro en la frontera para frenar la entrada de ilegales, con el propósito de mantener su mayoría en la cámara baja.
El partido gubernamental desoyó incluso los pedidos de Bush, que abogó reiteradas veces por un programa temporal para los trabajadores extranjeros, y quedó finalmente derrotado.
“Éste ha sido un voto por el cambio”, dijo el senador Robert Menéndez, cuya elección al Senado lo consolida como uno de los tres miembros hispanos de esa cámara.
Como lo destacó Bendixen, los republicanos no cuentan con un candidato como Bush para recuperar el terreno perdido. “Pero tampoco los demócratas”, concluyó.