Beyra Altamirano, de 18 años, llegó temprano al Centro de Votación del Preescolar San Antonio, en el barrio El Cementerio, de Matagalpa, donde por primera vez ejercería su derecho a votar.
“Cuando llegué en la mañana había bastante gente, pero como vivo cerca decidí regresar por la tarde y vine antes de las 3:00 p.m. y como la fila también era grande pude votar hasta que cayó la noche”, comentó la joven al salir poco después de las 7:00 p.m. de la Junta Receptora de Votos (JRV) número 705.
Además de esperar cuatro horas, a Altamirano le tocó votar a la luz de una lámpara y varias velas que iban incluidas en la maleta de materiales auxiliares entregada por el Consejo Supremo Electoral a las JRV, además de linternas que llevaron los funcionarios y fiscales acreditados para esa JRV, porque el centro preescolar carece del servicio de energía eléctrica.
OTROS SE QUEDARON SIN VOTAR
Pero, mientras Altamirano votaba, afuera del Preescolar San Antonio un grupo de personas pedía a los fiscales de distintos partidos que abrieran los portones del centro de votación, que fueron cerrados a las 6:00 p.m. por lo que varios se quedaron sin poder votar. Esto que fue criticado por el fiscal de ruta de la Alianza Liberal Nicaragüense (ALN), Salvador Gurdián.
Igual queja presentó José Ramón Laguna, fiscal de centro de votación por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), en la Escuela El Progreso, señalando que fiscales del Frente Sandinista se encargaron de cerrar los portones .
El proceso de votaciones inició, en promedio, con una hora de retraso en todo el departamento de Matagalpa, en algunos casos por la llegada tardía de funcionarios y fiscales acreditados para laborar en las JRV.
Por el contrario, los electores matagalpinos asistieron temprano a sus respectivos centros de votación y, según diferentes organismos de observación nacionales y extranjeros, la afluencia de votantes registrada durante la mañana auguraba poco abstencionismo.