El padre misionero español Bruno Martínez Sacedo, quien realizó una obra misionera en Nicaragua, muy pronto podría ser beatificado por su entrega al evangelio y su espíritu solidario con los más pobres.
La “positio”, documento que prueba las virtudes del misionero valenciano, padre Bruno Martínez Sacedo, fue entregada recientemente al Arzobispo de Valencia, monseñor Agustín García-Gasco, para ser examinada en el Vaticano por la Congregación para la Causa de los Santos, con lo que el proceso de canonización del religioso escolapio entra a su fase final.
La agencia AVAN informó que el postulador general de la Orden de las Escuelas Pías, József Rupper, entregó el texto junto al provincial de los escolapios en Valencia, Enrique Signes. El documento consta de 393 páginas en las que se incluye, entre otras cosas, datos biográficos del misionero fallecido en el terremoto de Managua en diciembre de 1972.
En Managua fundó varios colegios escolapios para niños de familias pobres. El día del terremoto se encontraba durmiendo en uno de ellos. Pasado el sismo, no podían encontrarlo.
TESTIMONIO
Según las fuentes consultadas por AVAN, una familia que también quedó atrapada, declaró durante el proceso de beatificación que “después de rezar fervientemente bajo los escombros, se les presentó como en una aparición el padre Bruno, y poco después pudieron ser rescatados sanos y salvos”. Sin embargo, al salir el misionero no estaba “porque se encontraba en un hospital agonizando”.
AMIGO DE LOS NIÑOS
Las fuentes afirman que en Managua “muchos se encomiendan a él por su fama de persona santa y entregada sin descanso a las personas pobres, especialmente a los niños”.
La causa de beatificación se trasladó a Valencia desde su inicio en 1994 tras el pedido del entonces Arzobispo de Managua, cardenal Miguel Obando, dada “la inestable situación política que se vivía en Nicaragua y por la relación que existió entre el misionero y la Diócesis de Valencia”.
UN DISCÍPULO
Para el periodista Aldo Palacios Talavera, presidente de la Asociación de ex Alumnos Colegio Calasanz, en Managua, y quien fue formado en educación religiosa por el padre Bruno, recordó que éste tenía un gran amor por los niños, y recuerda que, aunque el misionero tenía un carácter de serio, también era una persona muy amena.
“El es el único sacerdote que yo he conocido que dedicaba su vida entera a buscar servidores de Dios, era un hombre de acción. Vivía lo que nos explicaba, predicaba el evangelio no sólo con palabras sino con su ejemplo, creo que eso era lo que lo hacía diferente a casi todos los demás, nos enseñaba a ser cristianos y vivir como cristianos comprometidos con los más necesitados”, aseguró Palacios Talavera.