Managua
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05.11.06
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Noticias >> Religión y Fe
“Muchos hombres no saben asumir sus responsabilidades”

Querido Padre Alberto:

Le escribo porque la verdad es que estoy muy deprimida. Espero una bebé y seré madre soltera muy pronto. Estos meses no han sido fáciles: estoy sola, tengo 21 años y he tenido que enfrentarme con mi familia, sin el padre de mi hija.

Me da mucha tristeza saber que mi niña va a nacer sin un padre; mis padres se divorciaron cuando yo tenía 6 años, y aunque mi padre me dio apoyo y cariño, sentía que crecía en una familia en la que faltaba algo; la comparaba con el hogar de mis amigas, en donde había la presencia paterna.

Sólo de pensar que a mi niña le espera lo mismo, me da mucho dolor, la gente es muy cruel, y no podría soportar que la trataran diferente, por no tener padre.

El padre de mi hija ha sido muy indiferente y hasta malo; aún no logro entender cómo no puede amar a un ser tan pequeñito, ajeno a toda maldad, al cual él engendró.

Amo a Dios profundamente, y es ese amor lo que me da valor para no desmoronarme en pedazos. Sé que mi mayor recompensa será tener a mi niña en los brazos.

Me gustaría que me orientara en cómo debo hablarle a mi hijita de su padre, en cómo ser la madre que merece, pero sobre todo cómo hacer para no sentir odio por el padre de mi pequeña.

Espero su respuesta.

Cynthia, no quiero odiar al padre de mi hija

Estimada Cynthia:

Es lógico que estés experimentando sentimientos de soledad y abandono, por el tratamiento que has recibido por parte del padre de tu hija. Abundan los hombres que no saben asumir sus responsabilidades.

Lo peor que puedes hacer, por el bien de tu hija o por tu propia salud emocional, es vivir con un resentimiento constante contra el padre de tu hija. Hay quienes nunca aprenden a perdonar y llegan incluso a sentirse que han sido “desgraciadas” por un hombre. No es así. Tú elegiste estar con él libremente. Lamentablemente, las consecuencias ahora te corresponden sólo a ti, porque eres la mujer y por involucrarte con un hombre inmaduro e inconsciente de sus responsabilidades.

Tu hija no tiene la culpa de lo que ha pasado entre su mamá y papá. Te recomiendo que nunca le hables mal de su padre. Si es posible, cuando vaya creciendo, enséñale fotografías de su papá. Cuando ella pregunte: ¿Dónde está papá? o ¿Por qué no vive con nosotros? Lo mejor es hablarle a un nivel que ella pueda comprender y sin entrar en detalles. Nunca le debes transmitir cualquier tipo de resentimiento o pensamientos negativos en tu conversación. Los niños perciben todas esas cosas.

Con el tiempo, las preguntas serán mayores y tú podrás ser más sincera con ella. Quizás, cuando la niña nazca, él responda y rectifique su indiferencia hacia ella. Recuerda que el hombre y la mujer enfrentan los problemas de la vida de maneras muy distintas. ¿Quién sabe si ese hombre, con el tiempo, se convierta en un padre verdaderamente ejemplar? Todo es posible.

Si quieres el bienestar y la felicidad de tu hija, te recomiendo que sueltes el pasado y no le transmitas la frustración y el enojo que sientes hacia su padre.

Un abrazo,

Padre Alberto

Envíe sus cartas a:

consejos@padrealberto.net

Rev. Padre Alberto Cutié

Radio Paz 830 AM

PO BOX 421500

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