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Elecciones y pobreza en Nicaragua
María Elena Artola Juárez
La autora es periodista

Cuatro millones 200 mil nicaragüenses sufren los efectos devastadores de la pobreza y 2 millones 200 mil viven en extrema pobreza, y según los estudios de la FAO, organismo de la ONU, un millón 500 mil nicaragüenses pasan hambre todos los días. Y bajo estas condiciones escatológicas y famélicas, la mayoría empobrecida, que son miles y miles, ha sido convocada para las elecciones de hoy 5 de noviembre.

¿Cuántos de los candidatos tienen la autoridad moral para pedir el voto a esta mayoría excluida y olvidada? Hago esta pregunta porque ya son muchos años, sin que para la gente pobre se hayan encaminado políticas públicas de beneficio expreso. Por el contrario, se les ha negado su derecho a una calidad de vida, que se logra mediante un trabajo estable decentemente remunerado, y a través del acceso a la educación, la salud, la vivienda, y todos los otros derechos humanos que, en conjunción, configuran el ambiente propicio para que los seres humanos en igualdad de condiciones puedan construirse un destino seguro.

Durante todo el proceso electoral, la tendencia de la propaganda electoral fue la descalificación del otro, en medio de una guerra de palabras impositivas, ofensivas y saturantes, sin dejar espacio para la sana reflexión, negándole explícitamente al pueblo su derecho a discernir libremente, sobre cuál es la propuesta electoral que más conviene a su realidad.

Hay situaciones que no se pueden ocultar porque están a la vista, y una de estas tristes realidades es que el analfabetismo ha crecido hasta un 35 por ciento. Más de 800 mil nicaragüenses viven en el exterior trabajando para ayudar a sus familias. 800 mil niños, niñas y adolescentes se han quedado cada año sin ir a las escuelas, no porque sus padres y madres lo hayan querido así, sino porque no tienen los recursos económicos para mandarlos a la escuela.

Lamentablemente, casi todos los candidatos demostraron tener una visión limitada, porque no aprovecharon la oportunidad para orientar a la ciudadanía hacia el análisis profundo sobre el quehacer para contribuir, cada cual desde su entorno y posibilidades, a erradicar las causas profundas que alimentan la pobreza y la violencia social. No aprovecharon para potenciar la reflexión ciudadana hacia la importancia del consenso nacional para cumplir los objetivos de desarrollo del milenio: erradicar la pobreza extrema y el hambre; promover las condiciones necesarias para eliminar las profundas desigualdades entre hombres y mujeres y lograr la autonomía de la mujer; establecer una educación integral en igualdad de condiciones para niñas, niños y adolescentes; erradicar la mortalidad infantil; mejorar la salud materna; desarrollar una educación holista que contribuya a detener la propagación del sida; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, y fomentar una gran alianza para el desarrollo humano sostenible.

En este contexto, la cobertura periodística tiene una seria cuota de responsabilidad para alimentar la democracia. La función de los medios de comunicación social, de las y los periodistas, debería centrarse en tres aspectos fundamentales: dar seguimiento, mediante la labor informativa equilibrada, al desarrollo, impacto y efectos, del proceso electoral, sin inclinar la balanza a favor de un partido político en particular; promover la difusión de campañas de educación cívica que contribuya a que las elecciones se realicen en democracia y libertad; y realizar acciones preventivas de cualquier tipo de violencia que obstaculice el desarrollo de las elecciones, tales como la descalificación, el fraude electoral, el abstencionismo y la intromisión de agentes externos.

Es importante tomar en cuenta el estricto cumplimiento del Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece los siguientes derechos interrelacionados entre sí: el derechos de las y los electores (as) a tener una elección plenamente informada; el derecho de los candidatos y partidos políticos a divulgar su pensamiento político; y el derecho de los medios de comunicación social a informar y expresar sus opiniones sobre asuntos de interés público.

En las elecciones de hoy 5 de noviembre, ojalá que el pueblo, con sabiduría y responsabilidad histórica, sin dejarse llevar por el odio y resentimiento que algunos candidatos destilaron a través de sus propuestas publicitarias, escoja la opción política, que pueda corresponder a sus intereses y necesidades.

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