Bárbara, Estrellita, Xóchitl y Raquel, son cuatro hermosas mujeres de León que viven en Sutiaba, su particular maquillaje, así como la variedad de collares, sus voluminosos pechos y los vistosos colores de sus vestidos llaman la atención de cualquier caballero.
Sin embargo, siempre van acompañadas por un “hombrecito” de estatura pequeña, y siete acompañantes más. Aunque se alistan desde tempranas horas a ellas les gusta salir de noche para crear la algarabía entre los leoneses.
Pero ellas no salen en cualquier época del año, noviembre y diciembre son sus meses de desfile.
Estas cuatro mujeres forman parte de un grupo de más de 20 gigantonas que durante esos dos meses alegran las calles de la ciudad, para animar las festividades navideñas pero, en especial, en saludo a la Virgen de Concepción, en la celebración a La Purísima.
PREPARATIVOS
Las familias gigantoneras, artífices de estos personajes que durante varios años han mantenido la tradición entre el pueblo, preparan desde meses antes los materiales necesarios para la salida de sus hermosas doncellas, armando su cuerpo y diseñando sus trajes.
El primer domingo de noviembre se realiza oficialmente el desfile por las calles de esa ciudad de las gigantonas junto con el enano cabezón, saliendo de la plaza de Sutiaba, que concluye en la plaza central Juan José Quesada, anunciando a los pobladores que su época ha llegado.
Sin embargo este año por celebrarse las elecciones nacionales su salida oficial fue postergada para el 11 de noviembre.
La tradición de las gigantonas y el enano cabezón proviene de la época colonial, cuando los españoles intentaron introducir en el país el baile de los gigantes y cabezudos.
EL SIGNIFICADO
Algunas familias se han encargado de mantener esa tradición que ha estado en peligro de extinción. Los Pérez Arostegui es una de ellas, la han heredado desde su bisabuelo, quien la transmitió a sus hijos. Bárbara, Estrellita, Xóchitl y Raquel, forman parte del repertorio de gigantonas de esa familia.
Doña Rosalía López, de 76 años, es hija de don Hernán López, uno de los promotores del baile de las gigantonas, ella es abuela de los Pérez Arostegui. Dijo que logró transmitir la costumbre a sus seis hijos y a sus nietos, quienes cada año reviven esa tradición.
Wilfredo Pérez es nieto de doña Rosalía, él forma parte de la asociación de gigantonas de León, y relata que la llegada de las gigantonas a Nicaragua proviene de los gigantes y cabezudos de España, aunque a su criterio los indígenas aceptaron la costumbre como una burla a los colonizadores.
De acuerdo a la interpretación que hace, la gigantona es una burla a la esposa de los españoles y el enano cabezón representa al indígena, “lo pequeño es por el sometimiento y la cabeza es por su inteligencia”, indica el gigantonero.
Mientras tanto Jacinto Salinas, de la Casa de Cultura Antenor Sandino, de León, manifiesta que algunas personas dan sus interpretaciones a la tradición, pero reconfirma que ésta fue adquirida en la época de la colonia.
EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
A pesar de los esfuerzos que se han realizado por mantener la tradición, ésta es cada vez más vulnerable a manipulaciones comerciales, acciones políticas irrespetando los parámetros tradicionales.
Entre los requisitos que un grupo de gigantoneros debe mantener es que esté constituido por ocho personas: tres músicos, el coplero, el bailador de la gigantona, el enano cabezón y dos personas que llevan los faros. Pero también se valoran los sones que se tocan.
Wilfredo Pérez explica que en la asociación han tratado de capacitar a los grupos de gigantoneros acerca de la importancia de mantener la cultura, pero asegura que la falta de recursos económicos o el desconocimiento son las principales razones por las que no se mantienen.
El costo de este baile popular es de cinco córdobas (en las calles), pero este año lo incrementarán a diez córdobas, con la intención de propiciar más fondos para la logística de los grupos.
El responsable de la Casa de Cultura indica que en la actualidad las gigantonas son contratadas para bailar en festividades privadas, pero reconoce que ante la falta de recursos económicos deben aceptar esas contrataciones. “Si van a aumentar el precio deben garantizar calidad”, comenta en relación al nuevo costo.
CONCURSO DE GIGANTONAS
En la promoción de rescatar y mantener la originalidad la Alcaldía municipal impulsa desde hace más de 50 años un concurso de gigantonas, que se realiza cada 8 de diciembre en la plaza central de la ciudad.
El historiador Edgardo Buitrago en su escrito, Los bailes de la gigantona y sus derivados, del enano cabezón y el pepito de la yegüita y el toro guaco, relata que en 1945 ya estaba por extinguirse la tradición, cuando varias personas de la ciudad decidieron visitar a los encargados para llevarla nuevamente a las calles.
Y en 1950 el alcalde de la ciudad de esa época Carlos Manuel Icaza organiza el concurso de gigantonas, en el que se debe cumplir con todos los parámetros antes descritos. En la competencia también se valora respetar el período de las gigantonas y no sacarlas en otras épocas del año, “si no se pierde la magia”, comenta Jacinto Salinas.