El entrenador Reynaldo Mendoza era uno de los que más abatidos lució cuando Luis Pérez no marcó la división supermosca para su pelea del sábado con el mexicano Ricardo “Chapo” Vargas.
Su trabajo de varias semanas se echó a perder y se regresó a Nicaragua sin un dólar en la bolsa, porque como entrenador tiene el derecho a ganar el 10 por ciento del pago del peleador.
“Quiero disculparme con todo el pueblo de Nicaragua porque no pudimos darles el gozo de seguir manteniendo la corona mundial… Era el único campeón mundial que teníamos, pero no pudo hacer el peso”, dijo Mendoza.
El experimentado entrenador criticó que Luis Pérez terminó su preparación en un campo de entrenamiento de Don King en Cleveland, donde las temperaturas son muy bajas.
¿QUIÉN FALLÓ?
Sin embargo, para la mayoría de la gente del boxeo reunida en Phoenix, Arizona, Mendoza falló porque no pudo exprimir a Pérez para que marcara la división supermosca, no puso mano dura en los entrenamientos, mientras la corona se le escapaba como agua entre las manos.
“Yo siempre he sido duro con Luis. Me hace caso en las cosas que le digo, pero desde el jueves se pegó en las 120 libras. Llegó un momento que por mucho trabajo que hicimos, no pudo bajar”, dijo.
MUY PESADO
Mendoza aceptó que Pérez llegó muy pasado de peso a Cleveland. No quiso señalar en cuánto, pero aceptó que estaba muy encima de lo esperado de un campeón de esa categoría.
“Luis llegó en un tonelaje muy alto. No es para un 115 libras haber llegado en ese tonelaje, diario le bajamos una libra o una libra y media, hasta que llegamos a esas 117.5 libras”, finalizó Mendoza, con la desesperanza de ver cómo se le escapaba un campeón del mundo, algo por lo que muchos entrenadores luchan toda la vida, pero muchas veces no lo consiguen.