Un tribunal de jurado encontró culpables del delito de robo con fuerza a cuatro jóvenes, quienes a finales del pasado mes de julio fueron capturados con 150 metros de cable telefónico robado, en el sector de Xiloá.
Los imputados son Francisco Silva Barquero, de 27 años; Marlon José Salinas Salinas, de 20; Léster Enrique Rodríguez, de 22 y Deyvin Antonio Madriz, de 18, quienes fueron procesados en el Juzgado Séptimo de Distrito Penal de Juicio, a cargo del juez suplente Víctor Molina.
La fiscal Eyra Jirón, en la audiencia de debate de pena, pidió cinco años y cinco meses de prisión para los acusados. Presentó como agravantes el hecho de que los procesados actuaron en cuadrilla para cometer el delito, en un lugar despoblado de la Carretera a Xiloá y cobijados por la oscuridad de la noche del pasado sábado 29 de julio.
La defensa de los acusados solicitó que, como el delito de robo con fuerza fue frustrado, se condenara a sus defendidos por el delito de daños. Pidió una pena de nueve meses de prisión.
Los procesados se encontraban bajo la medida cautelar de detención domiciliaria y, tras ser encontrados culpables, el juez Molina ordenó la prisión para los imputados. La lectura de la sentencia está programada para las 4:00 p.m. del próximo jueves 9 de noviembre.
DETENIDOS IN FRAGANTI
La acusación que presentó el Ministerio Público en contra de los acusados refleja que los mismos fueron capturados con los 150 metros de cables telefónicos robados en poder de ellos y los tenían en un carretón, junto a dos machetes y una cortadora.
La detención se produjo cerca de los predios de la Escuela de Sargentos del Ejército de Nicaragua, en las inmediaciones de Xiloá, en horas de la noche del pasado sábado 29 de julio.
Los cables pertenecen a la Empresa Nicaragüense de Telecomunicaciones (Enitel), quienes valoraron los cables cortados ilegalmente en 12 mil 300 córdobas.
En el presente año el robo de cables eléctricos, telefónico y de televisión e internet ha motivado la preocupación de las empresas que se dedican a esas actividades y también de las autoridades que han intensificado las labores de vigilancia y persecución de los delincuentes robacables.
Los delincuentes venden los cables robados a muy bajo precio en las “chatarreras”, para, con el dinero obtenido, comprar droga, ha manifestado el comisionado mayor Julio González Aguirre, jefe de la Policía de Managua.