Muchos nicaragüenses residentes en Estados Unidos han regresado al país en los últimos días, exclusivamente para ejercer su derecho al voto y formar parte del próximo cambio de gobierno.
Entre ellos vino el presidente de la Cámara de Comercio Nicaragüense Americana, del norte de California, Carlos Solórzano Cuadra, un empresario que promueve a Nicaragua, en conjunto con otras empresas, como un destino turístico.
“La mayoría venimos para ejercer el voto. Me voy a quedar una semana más porque la idea es aprovechar para ver cómo estará el ambiente de la inversión, qué va a pasar después de las elecciones, ver si podremos continuar los proyectos que tenemos y si hay posibilidades de avanzar en nuevos proyectos”, explicó Solórzano.
Para los miembros de esta Cámara de Comercio, lo más importante además de ejercer el voto es tener claro si el gobierno que gane les va a permitir seguir con sus negocios.
“La idea de la votación es que sea con un voto de conciencia, un derecho que tenemos. Lo que pase va a afectar el futuro no sólo de Nicaragua, sino de los nicaragüenses residentes en el exterior”, agregó.
REMESAS
Respecto al controversial tema de las remesas, que el candidato presidencial por el FSLN, Daniel Ortega, mencionó entre sus propuestas, como reducir la tarifa de recargo por el envío, Solórzano dijo que ellos están claros de que “el gobierno que gane va a provocar un cambio”.
“Como empresarios, estamos dispuestos a trabajar con quien esté. Pero hay que ver qué tanto va a reducir. Lo que nosotros decimos es ‘salí, votá con tu conciencia, pensando no en quién es, sino qué es lo que va a ser mejor para la economía de Nicaragua’. Yo soy nicaragüense de pura cepa y a mí me gustaría vivir aquí mi retiro, pero si voy a tener problemas con el retiro de mi dinero cuando venga acá, con la propiedad que quiera comprar… O sea, cualquier gobierno que esté dispuesto a trabajar, va a ser bien recibido”, enfatizó.
Carlos Solórzano tiene unos 36 años de vivir directamente en California, y obtuvo su cédula de identidad nicaragüense hace unos tres años. Sin embargo, muchos de sus coterráneos no tuvieron la misma suerte.
“Hay mucha gente que se quedó pegada tramitando sus cédulas y no la recibieron. Hay otros que vinieron y no van a poder votar”, aseguró Solórzano.