La mayoría de los nicaragüenses que vivimos el gobierno de Daniel Ortega nunca podríamos votar por él, pues no dio ningún buen ejemplo que se pueda reconocer. Todo fue maldad.
A nuestra familia le confiscaron sus bienes aplicándonos el famoso decreto de los ausentes, a pesar que estábamos presentes y lo mismo le hicieron a miles de personas. No tuvimos más remedio que exiliarnos, tras el triunfo de doña Violeta regresé a mi país y encontré una destrucción material, económica y moral que jamás me hubiese podido imaginar que pudiese haber ocurrido y a pesar de semejante catástrofe Ortega estaba obsesionado por seguir gobernando, participó y perdió.
A la juventud de hace 26 años le tocó pagar y aún estamos pagando los costos del descalabro económico que Ortega generó. La juventud actual también está pagando por ese desgobierno y bajo ningún aspecto deberían de arriesgarse, si son astutos, a pagar dos veces por la falta de visión de este ególatra líder.
Esto lo sabe muy bien su ahora aliado cardenal Obando, quien mal hace en respaldar a alguien que hasta a su Iglesia y miembros persiguió. Un buen guía espiritual debe de guiar por buen camino a sus fieles y más aún cuando hay mejores líderes a quien podría recomendar, pero eligió apoyar al que maltrató a sus conciudadanos. No es una buena decisión.
Ortega, para mandar, traicionó su propio partido, en 22 años, sólo a él se le ha permitido postularse como candidato, mal signo, eso es dictadura. Para lograr su fin, pactó con los liberales (PLC), antiguos adversarios políticos, malos nicaragüenses, pues se volvieron enemigos de la democracia.
Es admirador del eje de Fidel, Chávez y Evo que es un grupo que al final inevitablemente fracasará, pues no producen nada de nada, sus riquezas: petróleo y gas, son riquezas que se las han regalado, por un lado la madre naturaleza y por el otro los humanos que inventaron las máquinas que utilizan estos recursos. Sin estos últimos su petróleo y gas no valdrían más que el lodo y por ende los sistemas que proponen son de piso falso. Es decir son vende ilusiones, destructores de riqueza.
Una característica común de estos líderes es que no viven del mercado, ni Fidel, ni Chávez, ni Evo, ni Ortega se ganan el sustento de su trabajo en el mercado, más bien la ausencia de su participación en el trabajo de mercado es la norma. Les encanta normar, dirigir al mercado y disfrutar de los que otros producen.
El joven astuto debería de votar por el candidato que más apoye la democracia y las libertades, incluyendo las de mercado como los tratados de libre comercio con nuestros vecinos del norte, pues ellos sí son un eje que sabes crear riqueza mediante la educación, libertad y democracia que le han sabido asegurar, por siglos, a sus ciudadanos y son los que, con sus invenciones, han hecho ricos a Chávez y Evo.
Si los jóvenes no creen que es cierto sólo observen las multimillonarias remesas de dinero que con trabajo en un mercado próspero mandan los nicaragüenses que han emigrado al Norte. Ya Chávez les echó mano a las de los venezolanos y Ortega tiene en la mira las nicaragüenses.
La juventud debe votar astutamente, no equivocándose, sabiendo escoger, no hay que votar por malos nicaragüenses.