El púgil nicaragüense Luis Pérez perdió la oportunidad de defender, por cuarta ocasión, su corona supermosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).
Pero lo peor es que perdió la corona y el chance de pelear para cobrar parte de su bolsa esta noche en el Estadio Chase de Phoenix, Arizona, al no marcar ayer la categoría de las 115 libras para su compromiso con el mexicano Ricardo “Chapo” Vargas.
En su primer intento en el pesaje oficial, Pérez marcó 120 libras, cinco arriba de lo pactado. Después de poco más de horas de entrenamiento, con el apoyo de una serie de entrenadores latinos que asisten a este evento, bajó a 117.5 libras.
En otras oportunidades, cuando hay interés del promotor, la pelea podía darse con esta condición: si Pérez ganaba, el título quedaba vacante. Si ganaba Vargas, la corona se iba con él.
Sin embargo, el promotor Don King no quiso aceptar esta opción. No le importó que Pérez perdiera la corona y la oportunidad de ganar, haciendo trizas sus pocas esperanzas de tomar acción en este cartel internacional.
Prácticamente le aplicó la guillotina.
“Se le acabó el tiempo, no vamos a tener pelea. Fue una decisión de ellos (la empresa de Don King) que no iban a permitir que no fuera la pelea”, comento Aaron Kizer, supervisor de la pelea nombrado por la FIB.
“Para nosotros podía seguir la pelea. El campeón iba a perder el título de todos modos, y Vargas podía ganarlo, pero no quisieron. Esa es una decisión local, no está en manos de nosotros”, añadió.
Kizer no sabe qué decisión tomará la FIB en cuanto a Pérez y su futura clasificación en ese organismo.
El verdadero peso de Pérez fue manejado con mucha cautela por su entrenador Reynaldo Mendoza, quien el jueves aseguró que estaba en 118.5.
Ayer por la mañana apareció en el mismo con el mismo peso. Y pese a que trabajó más de dos horas, no bajó ni un gramo, su mente y cuerpo estaban bloqueados.
Pérez se fue al pesaje oficial con esas cinco libras arriba. Esto, por supuesto, sorprendió a todos los presentes y al mismo Don King, quien en un inicio no podía creer que Pérez tenía cinco libras de más.
Con todos los boxeadores, King anunció su peso, pero con Pérez se quedó callado.
Cuando todo parecía terminado, Pérez intentó un último esfuerzo.
Se marchó al hotel, y trabajó en el gimnasio acompañado de su entrenador Reynaldo Mendoza, el venezolano Andrés Montanez y el colombiano Pedro Valerio, quienes amablemente apoyaron a la causa del nicaragüense, pero el esfuerzo no fue suficiente.