Las iglesias Católica y Evangélica expresaron su preocupación por la violencia que se ha apoderado de la capital en los últimos días, luego que sectores universitarios, policías, estudiantes de secundaria y transportistas se enfrentan por el alza del pasaje interurbano.
Buses quemados, usuarios agredidos dentro de las unidades de transporte, estudiantes lesionados, policías sancionados y otros con baja deshonrosa, forman parte de los resultados de los violentos enfrentamientos en las calles de la capital, situación que tiende a seguir esta semana.
Para el pastor Augusto Cesar Marenco, la situación de violencia que vive actualmente el país “está tomando un giro de crisis a desastre” ante la creciente violencia generada por sectores de la sociedad civil que han protagonizado actos violentos, en rechazo a medidas que, a su juicio, afectan el bolsillo de los más pobres, como es el caso del pasaje del transporte interurbano.
Según Marenco “la violencia no es la vía para buscar soluciones; pero vemos con mucha preocupación que en el país hay una falta de liderazgo y de autoridad que busque los mecanismos para solucionar las demandas sociales”.
Expresó que ante la crisis de violencia en los últimos días, la Iglesia Evangélica ha decidido hacer pública una carta pastoral, donde dejan claro su posición, que consiste en exhortar al gobierno y diputados a tomar decisiones razonables, para buscar solución a los problemas que afectan a los sectores más pobres del país.
Marenco indicó que los estudiantes “están siendo manipulados y sectores partidarios los están azuzando para que cometan actos vandálicos que atentan contra la seguridad de la ciudadanía”, expresó.
Añadió que la Iglesia Evangélica condena los hechos que afectan la vida de los ciudadanos, así como también rechaza el daño a las unidades de transporte.
“Rechazamos todos aquellos actos que ponen en peligro los derechos cotidianos y constitucionales de los ciudadanos”, afirmó el líder evangélico.
Aseguró que las protestas violentas y manipuladas sólo resultan en daños a la población más pobre del país. La manipulación es peligrosa. “No más violencia, la población quiere paz y trabajo”, demandó.
Explicó que la mejor forma de dar solución a las demandas sociales, es dar respuestas a sus demandas “y eso se logra a través de mesas de negociaciones, o dialogando. Eso es lo que falta... falta voluntad de tomar decisiones razonables”, afirma Marenco.
Cauces razonables
Por su parte la Iglesia Católica, a través de su vocero el sacerdote Rolando Álvarez, exhorta a los sectores involucrados a buscar cauces razonables que conlleven a dar respuestas para que la población pueda trabajar con normalidad.
Álvarez explico que los más pobres son las víctimas de la violencia, por lo que condenó cualquier método que dañe la integridad y los derechos humanos de la sociedad.
“Es lamentable que se incurra en métodos violentos en las calles, que crean ambiente de mayor tensión en la población nicaragüense. Nos preocupan los mecanismo de violencia, porque se daña el bien privado y publico de la comunidad”, señaló.