Barry Bonds ya se despidió del legendario Babe Ruth.
Bonds disparó ayer su séptimo jonrón de la temporada, el 715 de su carrera, para dejar atrás a Ruth con 714, y continuar la carrera por la marca de más cuadrangulares en la historia de las Grandes Ligas: los 755 conseguidos por Hank Aaron.
Los Gigantes de San Francisco cayeron ayer 6-3 ante los Rockies de Colorado, en el parque AT & T. Pero eso importó poco a los aficionados de la bahía, especialmente a Andrew Morbitzer, quien capturó la histórica esférica bateada por el veterano artillero de 41 años de edad.
El momento cumbre de Bonds en este partido llegó en el cuarto episodio, cuando conectó un recta de 90 millas lanzada por el coreano Byung Hyun Kim, depositándola detrás de la verja del jardín central y remolcando a Steve Finley, quien había negociado un boleto.
La celebración, por supuesto, fue apoteósica entre los aficionados de los Gigantes, pese a que Bonds ha sido cuestionado por utilizar sustancias prohibidas para engrandecer su estructura física.
Pero eso importó poco. Bonds recibió la ovación desde el momento del swing, mientras corría pesadamente las bases y cuando era recibido en el plato por su hijo Nikolai, de 16 años, a quien besó.
Al final, Bonds bateó de 3-2, con dos remolques y una anotada. Pero el jonrón 715 fue lo más importante, pese al revés de los Gigantes que cayeron ante el coreano Kim (3-2).