Varias propiedades del departamento de Carazo están siendo manejadas con la finalidad de introducir tecnología a la zona y ayudar de esa forma al medio ambiente. Los productores buscan un aprovechamiento gradual y están apostando al árbol de teca.
Esta madera tiene mercado en Estados Unidos, Costa Rica y Europa, donde los precios pueden andar entre 110 dólares o más la pulgada .
Luis Zapata, administrador de la finca Bog-Mat, que se encuentra en el corazón del “Triángulo de Oro”, dijo creer en el potencial económico que posee la planta de teca, por lo que están manejando, en esa propiedad, 436 árboles que ya tienen 18 años y que ya pueden generar ingresos.
Zapata dijo que la madera de teca es muy resistente. “Es dura y se usa para pisos, mástil de barcos y construcciones de edificios”, explicó. También se puede utilizar para fabricar postes de fincas, ya que es resistente a las polillas.
Al mismo tiempo han diversificado la finca con 284 árboles de aguacate, naranja, nancite y guanábana; además tienen 405 árboles de cedro, caoba y pochote. La propiedad pertenece a la diriambina María Eugenia Paprocki y en ella se han sembrado 300 cepas de plátano.
CAPITAL EXTRANJERO
Aquiles Tercero, delegado del Instituto Nacional Forestal (Inafor), señaló que en Carazo hay varios dueños de propiedades, entre ellos, extranjeros que han impulsado la siembra de teca, madera preciosa y frutas en sus propiedades.
Tercero explicó que esta planta es exótica, y de sus enormes hojas se obtiene tintura de muy buena calidad.
“Ellos inscribieron sus propiedades para ser sujeto de los incentivos forestales que los exime de impuestos una vez vendan su madera”, dijo Tercero.
Aseguró que también pueden optar por la compra de maquinaria libre de impuestos y a los incentivos de captura de oxígeno. En la comarca Cañas Blancas, muy cercana a Jinotepe, un señor de origen español tiene un vivero de 10,000 plantas de teca, sembrando en dos manzanas de tierra más de dos mil plantas.