En el departamento de Física y Astronomía de la Florida International University (FIU) en Miami, lidiando con cuentas, atención al público y a 23 profesores de ese departamento, trabaja la nicaragüense, originaria de Matagalpa, Amy Travers, como parte de un equipo administrativo de dicha universidad.
Travers, quien vino a Estados Unidos desde hace casi tres décadas, ha profundizado su amor por el país donde nació. “Extraño todo de Nicaragua”, así resume sus sentimientos hacia el terruño patrio.
Cada vez que habla de Nicaragua, (de sus bellezas naturales, comida, artesanía y su gente), los ojos de esta matagalpina, radicada en Miami, brillan y en su memoria afloran bellos recuerdos de su niñez.
LA EMIGRACIÓN
Travers llegó a Estados Unidos a la edad de 11 años, junto a sus padres y hermanos un 8 de noviembre de 1978. Su familia se asentó en West Virginia. Culminó su bachillerato en Carolina del Norte, luego viajó a la Florida donde estudió una carrera administrativa.
Su llegada a este país no es la común historia de miles de nicas que han debido arriesgar su vida, cruzando por el Río Bravo o el desierto buscando cumplir “el sueño americano” o escapar de una difícil situación política. Para ella las cosas fueron más fáciles, vino con residencia, ya que su abuelo Eric Smith, era descendiente de norteamericanos.
HIJOS TAMBIÉN FASCINADOS
Los hijos de Amy Travers: Jessica y Ovidio Verona, producto de su primer matrimonio, también adoran Nicaragua.
“Los llevé a Nicaragua en el 2002 y quedaron encantados. Les gustó el mar con olas porque aquí no hay, el Volcán Masaya, las Isletas de Granada, las montañas y hasta las discotecas nicaragüenses y sobre todo correr montados en caballo por la finca en Matagalpa.