Al ritmo de bailes folclóricos, palo de mayo y música cultural como La Mora Limpia, cientos de nicaragüenses se reunieron en un parque de San José, para celebrar de anticipado el Día de la Madre, que se festeja cada 30 de mayo en Nicaragua.
Desde la mañana, poco a poco cientos de nicaragüenses se concentraron en el Parque de Las Garantías Sociales, donde bailaron y disfrutaron al ritmo de artistas culturales de Nicaragua y Costa Rica.
Fueron convocados por la Asociación Binacional de Solidaridad con los Nicaragüenses radicados en Costa Rica, que organizan por tercer año consecutivo el festival de las madres, esta vez con el aporte de empresas como Banco Uno y Remesas Instantáneas.
Desfile de artistas nicaragüenses
Durante el día fueron desfilando artistas como Juan Solórzano, El Campeche de Nicaragua, Flor Urbina, grupo folclórico Xolotlán, Marimba Flor de Pino, Dionisio Cabal del grupo Cantares, y otros, para entretener y generar alegría a los asistentes.
Ayer la música y la danza nicaragüenses literalmente se apoderaron de San José, en una jornada que estuvo salpicada de platillos típicos de Nicaragua, regalos y la pimienta que le impregnaron los animadores.
“Esta actividad es excelente. Es una manera de fomentar nuestras costumbres, nuestra idiosincrasia que es muy particular. Es una manera de demostrar que no se pueden perder nuestros valores”, dijo Armando Arana, cónsul general de Nicaragua.
Nicas están más unidos que nunca
Según Cecilia Borge, vicepresidenta de la Asociación Binacional, este año la fecha se celebró con dos días de anticipación, para aprovechar el fin de semana, ya que el 30 cae en día de semana y muchos nicaragüenses asisten a sus trabajos.
“La asistencia demuestra la unificación de los nicaragüenses. Es un momento para compartir nuestra cultura y no olvidarnos de nuestras raíces. Debemos seguir transmitiendo lo que tenemos y que se vea que somos un pueblo culto que queremos compartir nuestros valores con personas de buena voluntad”, dijo Borge, quien tiene 25 años de radicar en Costa Rica.
“Es gratificante que haya personas y empresas que se acuerden que nosotros existimos, como inmigrantes y como madre”, añadió Clara Hernández.