La venta de madera en Managua está paralizada tras el decreto de estado de emergencia ambiental, que dicta una serie de prohibiciones al sector maderero.
Esto ha provocado una reducción de trabajadores en este sector y pérdidas económicas incalculables por la carencia de este producto.
El decreto presidencial congela la tala, transporte, manejo, procesamiento, almacenamiento, posesión, exportación y comercialización de los recursos forestales en la Costa Caribe, así como en los departamentos de Río San Juan y Nueva Segovia.
De acuerdo a los trabajadores de los aserríos, con este decreto pagaron justos por pecadores, porque se les han retenido cargamentos de madera que eran transportados legalmente.
SE VAN TRABAJADORES
En El Halcón Negro cuatro trabajadores dejaron de llegar porque no hay madera.
Ángela de Urroz, propietaria de La Guaca, comentó que ella lleva más de 50 años en el negocio de la madera y es la primera vez que hay escasez.
En la venta de Madera Santa Ana, a diferencia de otros sábados, los trabajadores llegaron y se fueron porque tampoco tenían madera para trabajar.
César Augusto Mendoza, del negocio de madera La Sabana, comentó que el teléfono no ha parado de sonar por las llamadas de empresas constructoras de todo el país que solicitan madera, especialmente la de pino.
“En la montaña tienen retenidos los camiones con sus facturas legales, con todos sus documentos pagados, ya tienen doce o trece días”, comentó Mendoza.
Aseguró que no ha entrado madera de pino y la que entró proveniente de Estelí se vendió un 30 ó 40 por ciento más cara.
Matthew Falkiner, representante de la empresa Simplemente Madera, comentó que se está perdiendo tiempo y dinero, pero que valdrá la pena si el Gobierno logra sus objetivos.
“El daño que nos causa como sector vale la pena, con tal de no seguir dañando el recurso. Requiere que las instituciones se pongan las pilas para llegar al fondo del problema y buscar soluciones lo más antes posible, porque obviamente no aguantamos tanta pérdida económica y tanto tiempo sin madera”, afirmó Falkiner.
Recomendó que una vez que se levante el decreto se mantenga el interés con el apoyo del Ejercito y la Policía.
Comentó que trabajan con madera de Layasiksa extraída por vías legales y que a pesar de la escasez no han aceptado otras ofertas de madereros que ofrecen madera ilegal.
Indicó que la madera que no tiene en orden los papeles vino a Managua antes del decreto. “Todas mis fuentes me dicen que no hay madera saliendo de la Costa Atlántica”, añadió.