Aunque nadie sabe exactamente en qué época arribó el palo de mayo a tierras del Caribe nicaragüense, la mayoría de las versiones coinciden en que esta tradición llegó procedente de Inglaterra, unas señalan que de forma directa, otras que indirectamente a través de Jamaica, y que con el paso del tiempo evolucionó, se hizo criollo y tomó su propio estilo.
De acuerdo a algunos datos históricos la tradición se inició en el sur de Bluefields, en San Juan del Norte o Graytown, y la misma es propia de los creoles o criollos, aunque ahora su práctica se ha extendido a otros grupos e incluso por todo el país, aunque para los conocedores, de manera distorsionada.
Generalmente cuando se piensa en palo de mayo lo primero que se viene a la mente son los movimientos candentes y eróticos, realizados mediante una danza entre una o varias parejas, en que las mujeres llevan diminutos atuendos.
PALO DE MAYO NO ES UNA DANZA, ES UNA FESTIVIDAD
Elizabeth Forbes viuda de Nelson, más conocida en Bluefields como Mrs. Lizzie Nelson, toda una institución y guardiana de esta tradición, de entrada aclara: “Primero quiero decirle que el palo de mayo no es el nombre de una danza, el palo de mayo no es una danza, es una festividad, un ritual y la música que se baila se llama mentó, el ritmo es mentó”.
Mrs. Nelson, quien a sus 84 años dirige a tres parejas de bailarines adultos, explica que el mentó es un ritmo en que principalmente se hacen movimientos de caderas y de los pies y en los que la mujer predomina, pero las parejas ni siquiera llegan a tocarse.
Sobre el vestuario Mrs. Nelson afirma que “nuestros antepasados nunca usaron trajes exhibiendo parte de su cuerpo, la mujer usaba faldas bien anchas, largas, estampadas con colores vivos; blusa blanca, sin mangas, boca redonda y siempre se presentaban con su cabello amarrado. El hombre bailaba con su chaleco viejo”.
Los bailes del palo de mayo del Pacífico e incluso algunos que realizan los caribeños, son considerados por Mrs. Nelson “vulgares” y que nada tienen que ver con el original, cuya tradición se relaciona al culto que desde tiempos inmemorables” se hace al árbol y a la fertilidad y que por ello su celebración precisamente se hace en mayo.
Nelson, quien desde los años cuarenta viene organizando diversos grupos de danzas para mantener la tradición, considera que la misma tiende a desaparecer por la distorsión que se ha realizado en los últimos años.
DOS VERSIONES
Sin embargo, para el historiador costeño Hugo Sujo lo que existe en la actualidad son dos versiones del palo de mayo, una conservadora y una liberal. “Hay una versión muy conservadora, puritana, que lo bailan —según ellos— muy decente con pasos bien medidos y de la manera más seria”.
Sujo, contrario a Mrs. Nelson, piensa que el palo de mayo no está desapareciendo, sino que ha evolucionado y ha dado paso a la versión liberal, a como él le llama. “En esta bailan más libre con toda clase de movimientos eróticos, en todas las posiciones: vertical, horizontal, en el suelo en el aire… nada es estático quieren detener la imaginación, controlar la imaginación que se ve en los movimientos muy eróticos como si estuvieran realizando el coito mismo”.
El historiador, quien aclara que no es moralista ni puritano, dice que respeta las dos formas, aunque piensa que la versión que llama liberal es dinámica y está en plena evolución.
A diferencia de Mrs. Nelson, para Sujo el palo de mayo —en la actualidad— sí es una danza. “No importa lo que fue, algunos estudiosos en el pasado le miraban un significado oculto, rituales y cosas así, hoy día cualquier bailarín de palo de mayo no le va a decir nada de cuestión ritual, esotérica, es algo común y popular que se goza”.
Selma Clar, quien desde los años ochenta participa en las comparsas que participan en el festival de las fiestas de Mayo Ya, que este año se realizarán del 26 al 28 de este mes en Bluefields, coincide plenamente con Mrs. Nelson y considera que la forma como se baila actualmente palo de mayo “es una vulgaridad”.
“El ritmo del palo de mayo era decente, no era vulgaridad, era la gente mayor la que bailaba, vestíamos vestidos largos, nada desnudo, tomábamos refresco, nada de guaro”, rememora.