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Tierra fría
Arquímedes González
Por la magnífica apropiación que Charlize Theron hace de su personaje, tiene esta vez Cinco perros calientes
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Hot Movie

Como todo mundo anda con el burumbumbum de El Código Da Vinci, no he querido quedarme al margen de esta locura mediática y hoy iré al estreno de esta película para que mañana viernes ustedes tengan una columna extra en la que les daré mi opinión sobre esta historia que ha puesto a persignarse a los creyentes del planeta.

Y ahora sí. De Aileen Wuornos, la sicópata de Monster a la guerrera Josey Aimes, una trabajadora siempre despeinada y llena de hollín, Charlize Theron nos muestra el mundo de opresión y castigo en el que han vivido no sólo estas mujeres, millones que han sido abusadas, maltratadas y perseguidas.

Theron, quien ganó un Oscar por Monster, vuelve esta vez a contarnos la historia de Josey, una mujer que labora en una empresa minera de Minessota, Estados Unidos, donde molestan decenas de trogloditas inconformes por la incursión de ellas en un trabajo que aparentemente está vedado a las mujeres.

Hay varios parecidos a otras películas, pero en realidad, su particularidad es la presencia de Theron, quien se mete en un personaje que ha sido vejado y golpeado tanto en el exterior como el interior.

¿Cómo se pretende que una herida pasada esté curada cuando todavía está tan abierta y sangrante como la primera vez? Theron nos enseña que tras varios años, los fantasmas pueden volver hasta convertirse en carne y hueso y verlos entrar en nuestras vidas con la misma fuerza del torbellino que una vez destruyó nuestras esperanzas.

Josey huye de su casa cansada de un matrimonio podrido y sin futuro y vuelve a la sombra de sus padres, a una ciudad que toda la vida quiso dejar pero que ahora se convertirá en su refugio ante los maltratos y desmanes de quien jamás descubrió que tenía una esposa, una mujer, una persona.

Pero la vida le tiene preparada otra decepción y la encontrará en las personas que más quiere, su padre, sus amigas, sus brutos compañeros de trabajo y hasta su propio hijo le da la espalda sin saber realmente que ese pasado se acerca con la misma fuerza de una locomotora que también lo dejará moribundo ante el descubrimiento que hará de la forma en que vino al mundo.

Es en realidad una dura historia de la vida real en donde se mezclan el machismo, la mentira y la sorprendente lucha de una mujer que no se da por vencida ni cuando llega a buscarla aquél que una vez la sometió al peor de los abusos y Theron hace aquí gala de sus dotes como la persona indicada para trabajar al personaje hasta hacerlo propio.

Para que sirva de lección a hombres y de ejemplo a mujeres, Theron nos enseña que no sólo hay que mostrar los dientes, sino que se debe morder y ladrar para obtener lo que se quiere.

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