Otto de la Rocha
No sé cómo lo verán ustedes, pero yo siento pena ver a un personaje como Otto de la Rocha disfrazado de payaso en un anuncio de una empresa local. Distinto es cuando interpreta a su famoso personaje, Aniceto Prieto. Pero, ¿ponerle cabello naranja, traje ridículo y voz fingida ¡en un comercial!? ¿La está pasando tan mal nuestro artista para que llegue a ese punto? Aclaro: no es que sea indigno salir de payaso en un anuncio, pero Otto de la Rocha está definitivamente consagrado para otras tablas…
Cajeros
De unos meses acá, tengo que dejarme un tiempo reservado para andar reclamando en los bancos por dinero que los cajeros automáticos no me entregan. Hubo un tiempo que los cajeros funcionaban, pero ahora se han convertido en una especie de asaltantes robóticos. Quienes usamos los cajeros tenemos pánico a la frasecita “su transacción no ha podido ser procesada” para descubrir luego que ya no tenemos el salario en nuestra cuenta. Entonces, hay que ir personalmente al banco, hacer fila para que le digan: “No se preocupe señor fulano de tal, su dinero será reembolsado entre ocho y quince días”. ¡Madre de Dios! ¿Qué no me preocupe?
¿Al revés?
Si usted se enoja, que inevitablemente pasa, el funcionario del banco promete agilizar la gestión para devolverle el dinero “retenido” y posiblemente le explicará que los cajeros son de otro banco y ellos sólo pueden tramitar la gestión. Y usted se preguntará si fuera al revés: si los cajeros estuvieran entregando más dinero del solicitado, ¿hace cuánto tiempo estos mismos bancos hubiesen arreglado esas máquinas de la estafa?
Argumentos
Hay dos argumentos que, extraoficialmente, podrán darle. Uno, que errores en los cajeros pasan en todas partes del mundo. Y es cierto. Alguna vez me pasó en el extranjero, pero a la milésima ocasión que lo usé. En Nicaragua, por cada diez ocasiones que me sirvo del cajero, en una al menos termino dándome la cabeza contra el armatoste. El segundo argumento sería que deje de utilizar los cajeros, como si la culpa fuese suya. Si los cajeros están ahí es para dar un servicio de calidad. Eso es como si yo vendiera sopas en mal estado y cuando me reclamen le diga al cliente que deje de comprarlas si no quiere enfermarse.
Pasado, pasado
Hay candidatos que piden con vehemencia que no miremos al pasado, sino al futuro. Y a los periodistas nos exigen que les preguntemos por lo que van a hacer y no por lo que hicieron. No les gusta que se les recuerde lo que dijeron, porque quieren decir cosas nuevas… Ya lo pasado, pasado, dicen. Y asumen poses de estadistas cuando dicen esto. Da la casualidad que los que no quieren “ver para atrás” son los que han desbaratado al país. Aquellos que en pandilla masacraron nuestras esperanzas y nuestros patrimonios. ¿Con qué cara van a pedir el voto si hicieron lo que hicieron y dijeron lo que dijeron? Pues ya tenemos la respuesta: con esa cara que simula a un estadista y pide: “No veamos para atrás…”
Causa común
Que bueno hubiese sido que en estas elecciones se votara “a favor de…” Desgraciadamente lo más saludable que puede ocurrir es que votemos “en contra de…” Hay que votar por aquellas opciones, sea cuál sea, comprometidas en desbaratar este pacto que secuestró a Nicaragua. Por suerte hay opciones antipacto a la izquierda y a la derecha, y no será por cuestiones de ideología que algún ciudadano dejará de darle su estocada a esta criatura nefasta.