Nadie ha podido detener la ola de violencia que sacude a cada momento el municipio de El Rama, como consecuencia de pleitos por tenencia de propiedades.
Algunos mueren defendiendo su parcela de la invasión de los tomatierras que llegan de otros lugares. Otros aparecen muertos en los caminos por negarse a entregar algún terreno reclamado.
Denis Báez Orozco, activista del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), informó que los conflictos se producen por los reclamos que surgen entre finqueros que perdieron propiedades por acción de algunos bancos y que ahora tratan de recuperarlas, a pesar de que ya están ocupadas por otros dueños.
De igual manera se producen pleitos entre cooperados que entran en conflicto con otra organización similar por falta de una definición clara de la extensión de sus tierras.
También hay casos de abogados que falsifican firmas y números catastrales para vender a los campesinos propiedades que no existen.
“En fin, el problema incluye una diversidad de casos, surgidos por el desorden que existe en la tenencia de la propiedad”, dijo Báez Orozco.
El subcomisionado Oswaldo Pérez, jefe de la Policía en El Rama, informó que no hay un recuento exacto de la cantidad de personas fallecidas por este problema, pero aseguró que los conflictos por la tenencia de la tierra están a la orden del día en esa zona del país.
Dijo que el conflicto también ocasiona grandes pérdidas económicas debido a las quemas de cosechas o destrucciones de viviendas que ocurren por el problema.
Los campesinos de la zona consideran que la ola de violencia ha cobrado la vida de al menos siete personas en los últimos años y esa matanza fue una de las preocupaciones expuestas el martes pasado en un encuentro promovido por el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), en esa zona.
Ellos manifestaron que desde la década de los noventa la violencia en la zona se ha incrementando y que por esa razón existe una gran inseguridad en ese lugar.
Consideraron que el gobierno debe resolver el problema lo más pronto posible o de lo contrario seguirá la violencia porque no están dispuestos a dejarse arrebatar ni una pulgada de tierra.