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Noticias >> Campo y Agro
Las gallinas de patio tienen sus “señas” para ser reconocidas como buenas o malas ponedoras. (LA PRENSA/ARCHIVO)
Escogiendo a la mejor “ponedora”
El color de las patas, las plumas y hasta la forma de la cabeza son alternativas para reconocerlas
Además deben tener “ojos saltones” y estar sanas, recomienda publicación especializada
Gustavo Ortega Campos
economia@laprensa.com.ni
Las razas

La publicación Gallinas de Patio, hace referencia a algunas razas de gallinas más comunes en el país.

Señala que las mejores ponedoras son las Leghorn, conocidas como gallinas blancas o de granja. Su origen es italiano.

Producen hasta 250 huevos diarios con alimentación especial, pero exigen mucho cuido.

La razas Sussex y P60 Newhampshire también están en el país, pero en su mayoría han sido cruzadas con la Leghorn.

En carne, las razas más utilizadas son la Orpington, Austreylop y Brahman.

Los machos de estas razas pueden pesar hasta 12 libras, mientras que las hembras unas 10 libras. Son consideradas malas ponedoras.

Necesitan una dieta balanceada y un concentrado especial rico en proteínas.

La raza más conocida en Nicaragua es la Rhode Island, son las llamadas coloradas, tienen plumas negras en la cola y plumas.

Éstas son las que producen los huevos rojos, son aves rústicas y tranquilas.

Producen unos 200 huevos al año. Es la raza más adaptada al clima, la alimentación y el manejo rústico del país.

Se cruzan fácil con otras razas.

En el mundo campesino hay “secretos” y “mañas” que son imprescindibles para lograr mayor productividad, hay de todo, desde aspectos que podrían ser calificados como esotéricos, hasta lograr interpretar el lenguaje de la naturaleza.

Estos aspectos se toman en cuenta con las gallinas de patio. Una publicación editada por Editorial Enlace brinda recomendaciones puntuales para lograr mejores gallinas ponedoras.

La publicación que forma parte de la Colección de Ganadería Menor de la editorial hace referencia a que hay tres maneras de escoger las gallinas ponedoras: por el tamaño y forma del cuerpo, por las plumas y por el color del animal.

Recomiendan que para escoger a la gallina que será destinada a la producción de huevos, ésta debe ser sana, bien desarrollada, “que tengan ojos saltones, limpios y brillantes”, indica.

Además sugieren que las gallinas tengan la cabeza redonda, con cresta y barbilla bien desarrolladas y rojas, además de una pechuga saliente y carnosa.

También deben tener las patas y el pico amarillento.

Pero además las ponedoras se reconocen por el cambio de sus plumas.

Según la publicación, las ponedoras empluman más temprano, tienen plumas sedosas y bien desarrolladas.

“Durante la muda en las plumas de las alas, vemos que las malas ponedoras cambian sus plumas una por una. Las buenas cambian sus plumas en grupos de tres a cinco plumas a la vez, aunque son mejores las que cambian más plumas de una sola vez”, indica la revista.

Lo anterior lo explican señalando que si la gallina cambia sus plumas en grupos y no pluma por pluma, tiene una muda corta y vuelve a poner en menos tiempo.

Agrega que si tiene las plumas de las alas maltrechas o maltratadas es señal que entra y sale mucho al nido, lo que indica que es una buena ponedora.

LOS COLORES

Otro aspecto a tomar en cuenta es el asunto de los colores.

La publicación indica que las gallinas patas blancas “son malas ponedoras”, mientras que las patas amarillas son buenas.

“Todas estas indicaciones son aproximadas pero eficaces”, asegura el escrito.

Pero también define parámetros.

Si el pico tiene una tercera parte descolorida, la gallina ha puesto unos 15 huevos, si tiene más de la mitad descolorida ha puesto 25 huevos y si está totalmente sin color ha puesto unos 35 huevos.

En el caso de que las patas estén descoloridas, la gallina ha puesto unos 75 huevos, si la parte superior de las patas está sin color ha puesto 160 huevos, mientras que si el frente de las piernas está descolorido ha puesto 180 huevos.

“HUEVOLOGÍA”

La publicación también hace referencia a la manera de descubrir el sexo de la cría, algo que hacen llamar “huevología”.

Indica que si se prefiere tener más hembras que machos entre las crías, las gallinas deben tener un año de edad y los gallos tres años al momento del cruce.

Pero si por el contrario, se prefieren los machos, el gallo debe tener un año y la gallina dos años o más.

Un dato interesante es la técnica que plantean para conocer el sexo desde el huevo.

Para lograrlo se debe hacer en un lugar oscuro, en una mano se sostiene el huevo y en la otra una candela detrás de la punta del huevo, si el huevo tiene un punto negro en la punta será macho, pero si el punto negro está a un lado de la punta, la cría será hembra.

Aclaran que los huevos claros son infértiles, y se les conocen como “de sombra”, mientras que los que tienen un punto negro pegado a la cáscara ya están en mal estado.

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