PHOENIX, Arizona. - Gobernadores de varios estados fronterizos con México dijeron que la presencia de efectivos de la Guardia Nacional puede mejorar la seguridad a corto plazo en la frontera, pero que el gobierno federal deberá apostar allí más agentes de inmigración en el futuro.
Los gobernadores respondieron así a la propuesta del presidente George W. Bush el lunes, de enviar a unos 6.000 efectivos a reforzar la frontera y ganar el apoyo de los conservadores para una reforma de las leyes de inmigración en este año electoral.
La gobernadora demócrata de Arizona, Janet Napolitano, cree que la Guardia dará más libertad a las autoridades federales para concentrarse en la seguridad, pero quiere más agentes de inmigración y cree que la Guardia no debe patrullar.
La gobernadora no está a favor de la militarización de la frontera y aparentemente el presidente tampoco, dijo su vocera Jeanine LEcuyer.
El gobernador republicano de California, Arnold Schwarzenegger, dijo que la presencia de los efectivos podía ser un remedio a corto plazo, pero que la protección de la frontera no es función de la Guardia Nacional. California envió miles de efectivos de la Guardia a Irak, y los necesitaría en caso de terremotos, inundaciones y otros desastres, dijo Schwarzenegger.
"¿Si uno tiene 6.000 en Irak y manda otros 6.000 a la frontera, qué le queda?", se preguntó.
En Nuevo México, el gobernador demócrata Bill Richardson dijo que agradece al presidente por "prestar atención por fin a los problemas de los estados fronterizos, pero duda de que el gobierno federal pueda cumplir sus promesas".
"Los que vivimos cerca de la frontera necesitamos con desesperación que las fuerzas del orden protejan a los ciudadanos de los narcotraficantes, contrabandistas y otros delincuentes", dijo Richardson.
El republicano Rick Perry, de Texas, se felicitó porque el gobierno comprende que la Guardia puede cumplir una función en la frontera: "Somos capaces de realizar tareas múltiples".