La advertencia que le hicieron sus familiares a un vigilante se cumplió la madrugada de ayer, después que murió de un balazo a manos de delincuentes cuando la víctima cuidaba una pulpería.
Julián Góngora Icabalceta, de 56 años, es la víctima del hecho que ocurrió del Cementerio de Loma Linda, tres cuadras abajo, en el anexo Buena Vista, en el barrio Camilo Ortega, en Managua.
UN BALAZO
El jefe de Auxilio Judicial del Distrito Tres, subcomisionado Leonidas Roque, indicó que Góngora tenía un impacto de bala en el pómulo derecho, el cual le ocasionó la muerte de forma inmediata.
Roque descartó en todo momento que se tratara de un suicidio, ya que la víctima portaba una arma Makarov antes de fallecer, y el impacto de bala que recibió es de una arma calibre 9 milímetros.
Indicó que los delincuentes que mataron al vigilante ingresaron a la pulpería por la parte este, ya que en la malla se encuentra un hueco visible.
Manifestó que el móvil del hecho es el robo. A la orilla del vigilante quedó un machete que este utilizaba en su trabajo.
El subcomisionado señaló que el lugar es peligroso, ya que por ahí transitan bastantes delincuentes que rondan los negocios del sector.
PATRULLAJE
Cuatro unidades de Vigilancia y Patrullaje de la Ajax Delgado realizaron un intenso operativo la mañana de ayer, para lograr la captura de los delincuentes que asesinaron a Julián Góngora Icabalceta. Hasta ayer la Policía logró detener a tres sospechosos del crimen, que están siendo investigados.
LE ENTREGUÉ TURNO
Carlos José Mendoza Mojica, de 54 años, compañero de trabajo de la víctima, dijo que Góngora tenía siete meses de trabajar en la pulpería.
Indicó que la noche del domingo estuvo platicando con Julián Góngora hasta las 11:00 p.m. y que después se retiró del lugar. Aclaró que la vigilancia en ese sector es peligrosa, ya que por ahí rondan frecuentemente delincuentes.
PELIGROSO
Gladis Orozco, hijastra de la víctima, comentó que siempre le habían comentado que dejara ese trabajo, ya que era peligroso, pero él no hizo caso porque tenía que mantener a dos hijos.
Señaló que Góngora prácticamente trabajaba para una hija con problemas psíquicos.