El próximo jueves 18 de mayo arranca el juicio por el delito de violación que enfrenta el costarricense Arturo Rodríguez Méndez, quien se desempeña como administrador del centro penal La Calle Real de Liberia, en el norte del país, al ser vinculado por supuestos abusos sexuales cometidos contra la nicaragüense María José González Quintanilla.
Según informó el Poder Judicial y el cónsul de Nicaragua en la ciudad de Liberia, Ricardo Selva, el juicio se realizará durante los días 18, 19 y 22 de mayo, en los Tribunales de Liberia y se contará con el testimonio de 10 testigos.
De acuerdo con el cónsul nicaragüense, los hechos se remontan al mes de diciembre del 2003, cuando la nicaragüense, quien era reclusa del centro penal pero que en el momento de recibir los presuntos abusos era ayudante de cocina, se dirigía a la bodega donde se encontraba el administrador, para solicitarle un jabón y cumplir con sus labores de limpieza.
En ese momento fue interceptada por Rodríguez Méndez —según Selva—, quien aprovechó para tomarla de la mano, la arrinconó contra la pared, le subió la falda y luego la violó.
“Después él le advirtió que no mencionara lo ocurrido, por cuanto podía traerle consecuencias en su situación jurídica”, explicó el cónsul nicaragüense, basado en el expediente del caso.
Después de la acusación, la Fiscalía de Liberia “pidió prisión preventiva en contra del imputado y fue denegada el día 20 de enero del 2004, alegándose que no había suficientes elementos de juicio, porque las pruebas recopiladas a estas alturas no dan pie para acreditar con el grado de probabilidad requerida”, dijo Selva.
“El acusado fue separado temporalmente del cargo y fue restituido días posteriores, después de una investigación interna”, añadió el cónsul, pese a que la Fiscalía indica que esta es “una relación de poder (en el que) el encargado se aprovechó de la situación de la víctima.
Al momento del abuso, María José González Quintanilla descontaba una condena de ocho años de prisión, después que apuñaló a la costarricense Matilde Bogarín, en Puntarenas, que murió casi de inmediato.
Según María José, Bogarín la hostigaba por su nacionalidad nicaragüense, la atacaba física y verbalmente.