SAO PAULO. - Nuevos ataques del crimen organizado contra objetivos policiales y civiles dejaron 23 muertos en la madrugada del lunes en Sao Paulo, elevando a 78 muertos -muchos de ellos policías-- el saldo de la ofensiva lanzada el viernes, informó la radio CBN, citando fuentes policiales.
La ofensiva de los delincuentes, supuestamente en represalia por el traslado de 765 presos la semana pasada, se extendió en las últimas horas a objetivos civiles: 70 ómnibus fueron incendiados y nueve agencias bancarias y una estación del tren metropolitano fueron baleadas, dijeron los medios de prensa.
El último balance oficial daba cuenta la noche del domingo de 115 ataques contra objetivos estrictamente policiales, que a ese momento dejaban 55 muertos (35 policías) y 44 heridos (38 policías), mientras continuaban rebeliones de presos en 46 cárceles del Estado, con 237 rehenes.
Los muertos por la ofensiva delictiva habrían aumentado a 78 con los nuevos ataques. CBN dijo que en la Gran Sao Paulo murieron 14 personas (13 atacantes y un agente) y en la Santos cayeron muertos nueve presuntos delincuentes.
Los tiroteos en respuesta a los ataques a las agencias bancarias y a los autobuses en Sao Paulo habrían causado las nuevas víctimas de la violencia en la capital del estado más rico y más poblado de Brasil, con 42 millones de habitantes.
SUSPENDEN TRANSPORTE PÚBLICO
La movilización criminal se extendió a los estados de Paraná (sur), limítrofe con Sao Paulo, donde estallaron motines en dos cárceles con un número indeterminado de rehenes, y de Mato Grosso do Sul (centro oeste), donde se rebelaron los presos de cuatro presidios y tomaron más de 100 rehenes, según los medios.
En Sao Paulo -que tiene unos 20 millones de habitantes-, seis de las nueve empresas encargadas del transporte público suspendieron sus servicios a consecuencia de los atentados contra autobuses, para desesperación de la población que carece de otros medios para llegar a sus lugares de estudio y trabajo.
Los incendiarios hicieron bajar a los pasajeros, cobradores y conductores de los autobuses antes de prenderles fuego. Las pantallas de televisión exhibían en la mañana del lunes impresionantes imágenes de vehículos totalmente en llamas.
Mientras, las empresas cerrraron cuatro terminales de autobuses en la zona sur de la ciudad para evitar incidentes.
Los atentados llegaron a nueve agencias bancarias y a una estación del metro, que fueron baleadas se encontraban sin público.