Una mujer murió y su hijo de siete meses agoniza en un hospital estatal de Tegucigalpa, Honduras, debido a que un ex pandillero retuvo a ambos como rehenes cuando intentó huir de la principal prisión de Honduras.
Todo sucedió de manera rápida, dijo ayer el director de la Penitenciaría Nacional, subcomisario Andrés Fúnez.
Los guardias dispararon porque creyeron que se trataba de una fuga masiva de reos, añadió.
Identificó a la rehén fallecida como Evelyn Julisa Sierra, de 19 años, cuyo cuerpo quedó tirado en las afueras de la PN. Su hijo recibió un balazo que le destrozó el estómago, el hígado y el páncreas.
Según Fúnez, el incidente se registró el sábado cuando Harry Edmundo Cruz, de 30 años, abrió un boquete en su celda, burló la vigilancia, saltó dos muros y salió a la calle aledaña a la cárcel. La guardia, sin embargo, detectó su fuga y comenzó a buscarlo.
Al ser descubierto, Cruz agarró a Sierra, que en ese momento amamantaba a su bebé bajo la sombra de un árbol en las afueras de la PN, unos veinte kilómetros al norte de Tegucigalpa.
Armado de un punzón, con el que amenazó a Sierra, el reo intentó arrebatarle el niño, pero los centinelas le dispararon. Cruz, que resultó ileso, fue recapturado. Sierra visitaba a su marido en la prisión, también de la Mara 18.