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Nada Personal: Miedo y confusión
Douglas Carcache

Pocos nicaragüenses en Estados Unidos han hecho los trámites para renovar sus permisos temporales de trabajo (TPS), por miedo o confusión, lo que puede ser peligroso para su estadía futura en esa nación.

Desde el primero de abril está abierta la renovación del TPS para nicaragüenses y hondureños, un trámite que se vencerá el próximo primero de junio; y lo sorprendente es que apenas 662 nicas, el 16 por ciento de los aptos, han concurrido a las oficinas de Inmigración de Estados Unidos para inscribirse.

En enero pasado, la comunidad nicaragüense beneficiada con el TPS se alarmó cuando se supo que el gobierno estadounidense analizaba la posibilidad de cancelar esa exención que otorgó primero, a inmigrantes de Nicaragua y Honduras tras el huracán Mitch, en 1998 y después, a los salvadoreños.

Los gobiernos de estos países saltaron a principios del 2006 en defensa del TPS, señalando al gobierno de Washington que las heridas de los desastres naturales todavía están abiertas y la estabilidad de sus migrantes en Estados Unidos es necesaria para el sustento de miles de familias que mes a mes reciben remesas de dinero.

Cuando las autoridades norteamericanas anunciaron, semanas después, que habría una sexta prórroga del TPS por doce meses, hubo alegría entre los inmigrantes beneficiados y pocos podían pensar en ese momento que el llamado al TPS llegaría a ser símbolo de miedo meses más tarde.

Ya se sabía que había una ley aprobada por los congresistas que condenaba a la expulsión a todos los inmigrantes indocumentados y que, en contraposición, algunos senadores preparaban una legislación menos drástica para regular la estadía de estos extranjeros, reconociendo el aporte que han dado a la economía estadounidenses.

De alguna manera, ese debate en torno a la nueva legislación migratoria pudo relajar a los inmigrantes favorecidos por el TPS, en el sentido de dejar sus trámites para el último momento, por considerarlo un paso seguro; o de pensar que, al final, el Congreso le abriría posibilidades a los indocumentados de quedarse por un tiempo indefinido hasta conseguir la residencia, lo que parece más atractivo que un permiso temporal de un año.

La sorpresa fue que días antes del primero de mayo, las autoridades empezaron a detener a decenas de inmigrantes en las calles de diferentes ciudades y con estas acciones provocaron tanto miedo que en Miami, donde la población hispana es alta, las obras de construcción se paralizaron y las tiendas y restaurantes cerraron las puertas porque sus empleados y clientes se habían ido a esconder.

Un vocero de la Oficina de Ciudadanía y Migración de Estados Unidos confirmó que han rechazado 35 mil solicitudes de amparo al TPS, la mayoría de hondureños y salvadoreños, que al parecer tenían antecedentes policiales, entre los que cuentan hasta las multas por conducir en estado de ebriedad.

Esta es una razón del miedo que paraliza a los inmigrantes, a sólo 15 días de que se cierre la oportunidad de conseguir 12 meses más de permiso laboral. Pero, si no se inscriben, quedarán indocumentados y tendrán menos oportunidad de ser beneficiados por una nueva legislación migratoria.

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