VIENA. - Europeos y latinoamericanos clausuraron hoy las reuniones y actos convocados con motivo de su cuarta cumbre birregional en la que no pudieron sino constatar la decisiva encrucijada en la que se encuentra la integración americana.
De los tres objetivos que perseguían los 60 gobernantes de Europa, América Latina y el Caribe desde su anterior cita en Guadalajara (México), sólo uno han podido alcanzar en Viena: la apertura de negociaciones para un acuerdo de asociación y libre comercio entre la UE y Centroamérica.
Los otros dos, el lanzamiento de un proceso parecido con la Comunidad Andina y el desbloqueo de las conversaciones entre el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión, tendrán que esperar todavía.
En nombre de los seis gobiernos centroamericanos (Honduras, Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica), el vicepresidente panameño, Samuel Lewis, no dudó en calificar hoy de "histórico" para toda la región el paso dado.
Centroamérica, escenario no hace mucho de sangrientas guerras civiles, se convierte ahora en socio privilegiado para la UE.
Ofrece al mismo tiempo a todos sus vecinos un "ejemplo excelente de cooperación regional", en estos momentos de dudas y disidencias en otras zonas del continente, según se encargó de subrayar ante la prensa el presidente de turno de la UE, el canciller austríaco Wolfgang Schüssel.
Para el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, es "realista" apostar por que las negociaciones entre la UE y Centroamérica comiencen este mismo año.
Más al sur la situación es completamente distinta.
Al decidir abandonar la Comunidad Andina y adherirse al Mercosur, el presidente venezolano, Hugo Chávez, una de las estrellas indiscutibles de esta cumbre, ha encendido una mecha que amenaza con prender o desestabilizar ambos bloques.
MORALES Y CHAVEZ
Chávez no estuvo solo en Viena. Como se preveía después de la polémica decisión de nacionalizar la explotación de hidrocarburos, el presidente boliviano, Evo Morales, atrajo en su estreno buena parte de la atención mediática.
El líder aimara dio una rueda de prensa multitudinaria y su mentor venezolano no cesó de hablar en los pasillos, ambos se ausentaron de la cena oficial, compitieron en la denuncia del neoliberalismo y animaron la "cumbre alternativa" en cuyo acto de clausura participaron, además de Chávez y Morales, el vicepresidente de Cuba, Carlos Lage, y la hija del Che Guevara, Aleida Guevara.
Pese a que el presidente peruano, Alejandro Toledo, se esforzó en minimizar las discrepancias e insistió en que la Comunidad Andina (CAN) está "vivita y coleando", lo cierto es que la Unión Europea sólo ha podido comprometerse a lanzar con ella "un proceso conducente a la negociación", pero no a abrir ya las negociaciones, como hubieran deseado Perú, Colombia y Ecuador.
Morales, que dice creer sólo en el "comercio entre los pueblos" y no en los tratados de comercio que, según él, sólo benefician a las "transnacionales", tendrá que decidir pronto si Bolivia permanece en la CAN o la abandona.
Toledo pidió hoy a Morales que convoque una cumbre de la CAN antes de fin de mayo, es decir, antes de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales peruanas, prevista para el 4 de junio.
El día anterior, el presidente peruano le había tendido la mano al líder boliviano y enviado un "abrazo integrador" a su "amigo" Chávez: Morales le contestó calificando su gesto de "payasada".