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En Letra Pequeña
Fabián Medina

Diablo

Yo era de los creían que Ricardo Mayorga ganaría en su combate contra Oscar De la Hoya. Y en el fondo, a pesar de lo mal que me cae como persona, quería que ganara. Es que soy de los que piensan que tipos como Mayorga cumplen alguna función en la sociedad. Son ejemplos. Malos ejemplos. Aquellos que nos sirven para decirle a nuestros hijos cómo no deben ser. El mismo Dios precisó de un diablo. Mayorga es nuestro diablo. Uno de muchos, verdad.

Promedios

Los médicos efectivamente merecen un mejor salario. Pero, ¿es justo que exijan un salario conforme el salario promedio de los médicos en Centroamérica? Aparentemente es un buen punto de referencia, pero se nos olvida que Nicaragua ocupa el último lugar entre las economías centroamericanas y no se puede pagar en este país los “salarios promedio” cuando se está lejos de los “ingresos promedio”. Porque si bien es cierto que los médicos merecen un mejor salario “promedio”, también lo merecen los maestros, los policías, los peones, los cortadores, los periodistas… Y ahí no cuadra la matemática.

Descaro

Y no estoy queriendo con esto defender al Gobierno. Al contrario, al mostrar que los “ingresos más bajos” de Centroamérica no pueden soportar “salarios promedio” se hace más evidente el descaro de ministros, diputados, magistrados, contralores y demás, que alegremente se han colocado como los mejor pagados del istmo, a pesar, como se dijo, de sacar ese dinero del país más pobre, uno que no ha podido mejorar siquiera el salario de aquellos que sí trabajan: médicos, enfermeros, policías y maestros.

Derecho versus derecho

Los médicos que protestan han hecho del 13.35 por ciento de aumento salarial una cuestión de honor. Su protesta comenzó a morirse en la medida que comenzaron a golpear a la ciudadanía para reclamar. ¿Cómo puede esperar un médico solidaridad de alguien a quien le dejaron morir a su familiar en la puerta de un hospital cerrado? Uno de los dirigentes de esta huelga intentaba convencerme un día de éstos, de lo justo de su lucha. “Yo tengo derecho a una vida digna. Tengo a mis hijos en la UAM y usé todo mi aguinaldo sólo para pagar la matrícula”, me decía. “No tiene que convencerme de lo justo de un aumento salarial para ustedes”, le decía, “lo que sucede es que ante el legítimo derecho de ustedes a pedir un aumento y el derecho de la población a recibir atención médica, perdóneme, pero yo defenderé siempre este ultimo”.

Metidos

Tan malo es que el embajador Trivelli diga, o quiera imponer, quién va a ser el candidato de la derecha, como que Hugo Chávez se haya convertido en uno de los principales activistas del Frente Sandinista. Dejen, por favor, que los nicaragüenses elijamos a quien queramos. Pero, “elegir” significa que tengamos la posibilidad real de escoger con nuestro voto entre varias opciones. Sin inhibiciones. Sin que un partido controle el sistema electoral y cuente a su manera los votos. Sin que dos se repartan los votos de un tercero, como sucedió en Granada. Sin ratones locos. Así que, cuando el PLC o el FSLN reclamen por el intervencionismo de alguien, que comiencen por dejar que elijamos libremente para que podamos decirle con toda autoridad a los gobiernos, amigos o enemigos: dejen de meterse en nuestros asuntos.

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