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Noticias >> Política
el canciller de nicaragua, norman caldera, durante la conferencia ayer en Washington, Estados Unidos, sobre la reforma migratoria que adelanta la administración Bush. (laprensa/ap)
Cancilleres: no es intervención
Es defensa de migrantes
Néstor Ikeda y Redacción Central
WASHINGTON/AP

Una conferencia realizada ayer en la que ocho cancilleres latinoamericanos expusieron su punto de vista sobre el problema de la inmigración hacia Estados Unidos despertó una polémica sobre si los ministros estaban interviniendo en asuntos internos norteamericanos.

Sin embargo, varios cancilleres desestimaron esa posibilidad.

Carolina Barco, Canciller de Colombia, explicó que la reunión de varios cancilleres y embajadores para hablar de un tema propio de Estados Unidos no era una intervención en los asuntos estadounidenses porque se hizo en un marco académico... “y de una manera respetuosa”.

“Lo hemos hecho en el entendido de que ésta es una decisión netamente soberana de los Estados Unidos”, dijo Barco. “Hemos venido con un espíritu constructivo, no intervencionista”, afirmó.

corresponsabilidad

“Cada quien es dueño de su propio miedo”, dijo por su lado el Canciller de Nicaragua, Norman Caldera, al punto que hizo hincapié en la corresponsabilidad en la solución del problema migratorio.

El encuentro se dio en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por las organizaciones Diálogo Interamericano, Foreign Affairs y el Instituto de Políticas Migratorias.

El foro, titulado Búsqueda de bases comunes en la reforma migratoria en Estados Unidos, se realizó al día siguiente de la movilización de más de un millón de inmigrantes.

“Creemos —expresó el Canciller nicaragüense— que si se hace una reforma migratoria que regularice el aspecto laboral entre los países a través de permisos de trabajo, se reduciría la presión en las fronteras y, de esa forma, se liberarían recursos para concentrarlos en el combate contra las actividades criminales y contra las nuevas amenazas, tales como el tráfico y la trata de personas”.

“Por el contrario, una reforma migratoria menos integral, producirá más tensión social y promoverá las actividades de los traficantes de personas, trayendo consigo más riesgo a los emigrantes; lo cual resultaría en más muertes en las fronteras. Medidas no comprensivas podrían conllevar a más discriminación contra nuestros compatriotas y, si les ponemos en la sombra, la falta de seguridad hacia ellos les pondrá en mayores niveles de vulnerabilidad hacia el abuso y la explotación”, agregó Caldera.

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