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¿Es parangón o paragón?
Inés Izquierdo Miller
Al buscar paragón, dice de paragonar y significa: “Comparar, parangonar”. Esta última palabra quiere decir hacer comparación de una cosa con otra
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Hablemos del Idioma

Aunque ambas formas son aceptadas, el uso ha impuesto parangón, sin embargo el origen de esta palabra tiene que ver con la alquimia.

Me preguntaba una amiga sobre la diferencia entre paragón y parangón, ya que ella pensaba que era un disparate la primera forma. Sin embargo no es realmente así, como veremos en esta ocasión.

Si vamos a la última edición del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), veremos que ambas palabras están registradas en el mismo, donde dice lo siguiente: Parangón (de paragón). Comparación o semejanza.

Al buscar paragón, dice de paragonar y significa “Comparar, parangonar”. Esta última palabra quiere decir hacer comparación de una cosa con otra. Justificar en una línea las letras, adornos, etc., de cuerpos desiguales.

Pero las cosas se aclaran un poco cuando vamos a la etimología de paragonar, la cual procede del italiano paragonare, y este a su vez del griego aguzar.

¿Qué sucedió con este vocablo que tiene dos acepciones y que significan lo mismo? Hay que viajar en el tiempo y observar cómo y cuál es el origen de éste.

La química tiene una relación directa con esta palabra, utilizada por los alquimistas, los cuales andaban al igual que en Cien Años de Soledad buscando la piedra filosofal, y aunque los intentos fracasaban en pos de la fórmula extraordinaria que les permitiera hacer oro, el empeño permitió conseguir grandes logros para las armas que usaría y aún emplea la química.

Los alquimistas crearon una piedra de toque, recurso que aún se emplea hasta hoy por cualquier joyero. Esta piedra no es más que cierta variedad de cuarzo que se llama lidita, la cual al ser frotada contra un objeto de oro queda con una ligera marca, y es en ella donde se aplican reactivos.

Es de esa manera que el profesional logra saber si el objeto es verdaderamente oro y cuál es su grado de pureza.

La lidita o jaspe de Egipto se usaba desde hace mucho, pero los alquimistas preferían llamarla “piedra de toque” o paragón, esta última palabra tomada del italiano paragonare, cuyo significado era someter el oro a la prueba de la piedra de toque.

La palabra italiana provenía del griego parakonein (aguzar, afilar, sacar punta), derivado de akoné (piedra de afilar, piedra pómez).

El vocablo paragón ya aparece registrado en nuestro idioma desde el siglo XVI, con el sentido de “comparación”, pero el uso la fue convirtiendo en parangón. Ya el Diccionario de la Real Academia Española reconoce ambas formas.

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