La acusación en el juicio por la presunta violación de los derechos de autor en El Código Da Vinci tildó de sospechosas las pruebas aportadas por el escritor de la novela, Dan Brown, para demostrar su inocencia.
El libro en que se basa la película más esperada del 2006 ha provocado una controversia adicional inusitada a pocas semanas de su estreno.
Michael Baigent y Richard Leigh, dos de los tres autores de Holy Blood, Holy Grail, publicado en español con el título de El Enigma Sagrado, aseguran que Brown copió en El Código Da Vinci la tesis central de su libro, escrito en 1982, por lo que han demandado a la editorial Random House, que también ha publicado la famosa novela.
En la presentación de sus alegatos finales, Jonathan Rayner James, abogado de Baigent y Leigh, afirmó ante el Tribunal Superior de Londres que las pruebas expuestas por Brown hay que evaluarlas con “gran sospecha”.
James reprochó al novelista estadounidense, quien niega haber copiado ideas de El Enigma Sagrado, haberse mostrado durante el proceso “nada colaborador” y olvidadizo sobre las fechas relacionadas con el caso.