Vitoreada por sus familiares en el aeropuerto y por sus compatriotas en las calles, la selección cubana de beisbol regresó ayer a la isla tras conquistar el subcampeonato del Clásico Mundial.
Con flores y ondeando banderas cubanas, las esposas, hijos y otros familiares de los jugadores los recibieron en la pista del aeropuerto internacional de La Habana procedentes de San Diego. Japón ganó el título tras vencer a los cubanos por 10-6 la noche del lunes.
El vicepresidente José Ramón Fernández, presidente del Comité Olímpico de Cuba, y el presidente de la Asamblea Nacional Ricardo Alarcón estuvieron entre las autoridades que saludaron a los jugadores al bajar del avión.
El presidente Fidel Castro no lo hizo, pero se aguardaba su presencia en un homenaje en la Ciudad Deportiva, un enorme complejo, tras el recorrido del equipo por las calles de La Habana.
Uno de los primeros en montarse a los jeeps que formaban la caravana fue Yadel Martí, ganador de tres partidos y seleccionado como uno de los mejores lanzadores del Clásico.
“Para mí, es como un sueño haber sido el mejor lanzador”, dijo Martí, acompañado por el también pitcher Pedro Luis Lazo y el segunda base Yulieski Gourriel.
Algunos, como el jardinero izquierdo Frederich Cepeda, aún reflejaban la tristeza por la derrota.
“A nosotros en el beisbol no nos gusta a perder”, dijo Cepeda. “Tuvimos la victoria cerca, pero no la logramos. Habrá que sacar la experiencia de esta derrota contra Japón para el próximo Clásico. Pero estamos muy orgullosos de este recibimiento que nos da el pueblo”.