En la Iglesia Morava de Managua, en los alrededores de la Clínica Santa María en el barrio San José Oriental viendo tanta gente esperando para ser atendida en una clínica instalada en la parte trasera del templo, no se sienten los pasos de un ágil y cordial Jorge Federicks, el representante de relaciones internacionales del partido indígena más fuerte de la región Caribe nicaragüense, Yatama, unas siglas que traducidas al español evocan un fuerte mensaje de identidad: “Hijos de la madre tierra”.
Federicks ha sido la cara más visible en la Managua de un conflicto que en otras ocasiones ha puesto a Brooklyn Rivera como el líder indiscutible de la organización, pero que ahora ha tenido en su responsable de relaciones internacionales al principal divulgador de otra escalada en sus reclamos, ahora por un concejal que conforme a votos debería ser de ellos pero que, gracias a un enredo en la cartografía electoral de la región norte del Caribe, es ahora del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
Los indígenas de Yatama no aguantaron más. Se tomaron el aeropuerto de Puerto Cabezas, cerraron las instalaciones de la Dirección General de Ingresos y estaban dispuestos a subir la escalada hasta paralizar la Costa Caribe en su totalidad, si se desatendía su demanda electoral que finalmente fue resuelta a su favor por las autoridades centrales del Consejo Supremo Electoral (CSE) tras una reunión ayer.
Los liberales que habían amenazado con protestas si se resolvía el conflicto a favor de Yatama, aceptaron al fin la resolución del CSE y Yatama quedó en la región norte con 13 concejales, 16 el FSLN y 16 el PLC.
Al llegar al punto del resuelto reclamo de Yatama, Jorge Federicks rompe su modo cortés y sale a relucir el costeño que en el segmento televisado, Primera Plana, de LA PRENSA y Canal 2, conducido por Xiomara Chamorro y Xiomara Laguna, aseguró un día de éstos que sus aliados políticos, los sandinistas, son unos “puñaleros” y que han traicionado los principios y las luchas del pueblo costeños en diferentes ocasiones.
Aparece también el pasado de una lucha indígena que los llevó a ir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en 2001 para reclamar por su derecho de participar en las elecciones de su región, luego que los partidos mayoritarios los excluyeron en una decisión en la que también fueron sacados del juego electoral 28 partidos y que significó uno de los primeros frutos del acuerdo partidario entre el caudillo sandinista Daniel Ortega y el liberal Arnoldo Alemán.
¿Cuál es el sentimiento de la gente de Yatama ahora que han atravesado este nuevo problema electoral?
Yatama sabe que está peleando contra todo el mundo. El problema electoral es sólo un punto que puede resolverse hoy cuando el CSE diga está bien, pero hay otros inconvenientes que nos interesa resolver como la inseguridad de la tierra, el hambre en el río Coco. Sentimos que hablando lo electoral, nos quieren disipar todos estos problemas de fondo.
Antes de pasar a esos temas, ¿qué piensan ustedes de la administración que ha hecho el CSE con estas elecciones?
Desde 2001 las elecciones regionales son ilegales, inconstitucionales, manoseadas simplemente porque la ley dice que el partido que pierda, el que saque menos, el que no juegue en las elecciones pierde personería jurídica. Si Yatama no entró a elecciones la ley dice que perdió su personería jurídica, pero dice el CSE que no, que Yatama no pierde su personería jurídica. ¿No es contradictorio eso? Una resolución del CSE no puede prevalecer en ley constitucional, sin embargo eso pasó.
Y, ¿cómo explican ustedes esa irregularidad que jugaron en su beneficio?
Lo que nos sucedió a Yatama en el 2000 era un plan montado desde 1996. En 1998 cuando los liberales ganan 25 concejales fue una paralización de la región y Yatama sólo había sacado ocho. Aquí lo que ha pretendido hacer los liberales es terminar con el proceso autonómico, no quieren que exista, y los sandinistas no lo comprenden, pero como ha sido un problema de los ochenta, un asunto de guerra, entonces mejor vamos a continuar dialogando para ver si un día entiende.
No entienden qué hablamos los pueblos indígenas de desarrollo como identidad, de colectividad, del concepto comunitario, propiedades comunales. No hay espacio de diálogo aquí.
¿Qué es lo que ha ocurrido entonces?
Imposiciones, la ley viene y lo manosea. Sacan resolución, hacen cambios. Como quieren las vías legales entonces recurrimos a la CSJ, le dan su fallo, vamos al Tribunal de Apelaciones, y la ley de Nicaragua es corrupta, la Constitución tiene problemas en ese sentido, porque como los padres de la Asamblea andan perdidos y a veces sacan leyes que ni ellos entienden porque viven peleando otras cosas. Es un tejido.
La CSJ es una repartición de poder. Tuvimos problemas con apelaciones, agotamos recursos a nivel nacional y nos amparamos a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Llegamos y nos recomienda una solución amistosa con el Estado y no aceptan, pero pierden. La Comisión Interamericana lo tira a la Corte Interamericana y sacan una resolución. Nadie obedece ¿Cómo podemos llamar a esto legalidad?
En todo esto usted ha hablado de manoseo de los dos partidos, se comprende que acusen al PLC, pero el FSLN, ¿no era su aliado?
Mucha gente no entiende. Para mí la alianza es cuando decides correr tres o cuatro. Yatama no puede hacer alianza, Yatama está claro que hay algunos procesos que no son negociables como la municipalidad. Yatama tiene capacidad de ir solo en diputado regional, Consejo Regional, pero qué hacemos con las elecciones nacionales. Yatama tiene derecho a votar, por tanto debe haberse negociaciones.
Cuando vos ganás el Consejo Regional son 45 miembros, vos podés gobernar con más de 26 ó 27. Por eso tenemos acuerdos de gobernabilidad y no alianza. La gente cree que debemos someternos a las botas de los sandinistas y morir como una novia.
Pero se espera que los aliados de un partido sean leales, ¿entonces no confían en los sandinistas?
Hay gente que me ha dicho que somos traidores porque hablamos contra los sandinistas, porque somos aliados. ¿Sabés quiénes son sus aliados? Los sandinistas de la región.
¿Cómo es esa relación entonces de ustedes como organizaciones?
Yatama comenzó a negociar en 1985, porque los sandinistas estaban claros que eran una revolución bendecida. Ellos se jactan entonces de ser ateos, socialistas, y los de la Costa Atlántica son unos ignorantes. La misión desde Carlos Fonseca es educarlo, desarrollarlo, tratarlo como hermanos menores, pero para eso hay que concentrarlos. En Nicaragua se dejan cinco ciudadelas, se crea Tasba Pri, la idea era urbanizarlas y el resto era para la área de propiedad del pueblo, las tierras ociosas, la reforma agraria.
¿Desde cuándo entonces les falla el FSLN?
Desde 1979. Con la alfabetización, nosotros pagamos con siete vidas la clausura, la alfabetización en español fue de pompa, pero nosotros estábamos allí también. La clausura de la alfabetización en nuestro lenguaje indígena en sumo mayagna termina con sangre porque los sandinistas hacen invasión a la Costa Atlántica y tratan de capturar a todos los líderes. Sólo en 1983 hubo más de 27 emboscadas, por eso en dos años en 1984 inicia un proceso de negociación. El acuerdo no es de ahorita. Para mí esta relación no es de amor y odio, es como de dos personas que se dan golpes y saben que deben respetarse.
Usted incluso los llamó puñaleros en Canal 2 y LA PRENSA...
Como Yatama que me deje solo, para hacer mi estrategia política, tenemos ideologías diferentes y sabemos que hay que negociar con ellos.