Managua
11:28 am
09.03.06
Regístrese gratis aquí  |  Administre su perfil de usuario  |   
Inicio
Ediciones Anteriores
Noticias por Correo
Noticias en RSS
Noticias en PDA
Portada Impresa
Tasas de Cambio
El Tiempo
Encuestas
Indicadores Económicos
Visita Guiada
Suscripciones La Prensa
Clasificados
Cartelera de Cines
Guía de Entretenimiento
Guía Turística
Obituarios
Horóscopo
Búsqueda
Servicios >> Guía Turística
Una vez en Laguna de Perlas tiene la opción de realizar buceo deportivo entre los arrecifes. ( LA PRENSA/Archivo )
La perla del Caribe
Para muchos, Laguna de Perlas es una bonita comunidad. Para los "perleños", es la puerta de entrada a la verdadera emoción en los Cayos Perlas
Jehú Hernández Sandoval
TOME NOTA

La única manera de llegar a Laguna de Perlas es por agua. De Bluefields salen pangas todos los días. El viaje dura 55 minutos exactamente.

En Laguna de Perlas hay tres o cuatro hoteles que ofrecen habitaciones con precios diferenciados.

Cuando escuché decir que la comunidad Laguna de Perlas estaba ubicada a 80 kilómetros al norte de Bluefields, a orillas del río Kukra, en la costa Caribe de Nicaragua, me surgió la idea de que al llegar a ella encontraría una fila de chozas alineadas a la orilla del agua, un grupo de mujeres lavando ropa con su larga cabellera mojada y los pechos desnudos, acompañadas por un grupo de chigüines jugueteando cerca de ellas con el agua hasta la cintura. Creí que vería, a unos metros de ellas, a los varones de la comunidad descansando en hamacas colgadas bajo los pisos de tambo de las chozas, comiendo rondón o fumándose un cigarro.

Pero no. Mi sorpresa fue grande cuando al bajar de la panga que zarpó de Bluefields 55 minutos antes, observé una serie de construcciones modernas, levantadas a base de bloques y piedras canteras, techos de zinc y pisos de cerámica. Una quedó a medio construir. Presumo que sería todo un palacete: columnas barrocas en los corredores, ventanales con figuras arqueadas y en la parte de arriba, una serie de varillas de hierro corrugado -carcomidas por la herrumbre- que quedaron a la espera de un segundo piso.

El vestuario de los perleños, contrario a los taparrabos con los que los pensaba encontrar, era más bien moderno. Las jovencitas vestían pantalones jeans ajustados al cuerpo y blusas igualmente apretadas. Los varones vestían ropa casual que iba desde shorts hasta jeans "de marca", sin faltar las gorras de variados modelos y gafas para sol, también "de marca".

El peinado predominante tanto en hombres como en mujeres es el tradicional entrenzado ajustadísimo al cuero cabelludo, que de sólo verlos, le duele a uno la cabeza. También hay muchos varones con el pelo estilo rastafary.

Algo realmente sorprendente es la cantidad de pobladores que tienen teléfonos celulares. Los hombres los portan en bolsitas puestas en las fajas, mientras que las mujeres en las manos, bolsos o carteras. ¡Cuándo me iba a imaginar que en un sitio tan alejado de la ciudad, hubiese señal para un teléfono celular! Bueno, la antena que se ve desde que la panga se acerca a unos cientos de metros, revela que Enitel invirtió el milloncito de dólares que dicen que vale la colocación de una antena de esas.

EL TRAYECTO

Para llegar hasta Laguna de Perlas hay que tomar en Bluefields una panga con motor fuera de borda con capacidad para veinte pasajeros. Aunque se supone que salen tres viajes al día en horas específicas, los pilotos no zarpan sin antes completar el cupo de la embarcación. Es lógico, perderían cien córdobas por cada espacio vacío en las bancas, y el precio de la gasolina no está como para darse esos lujos.

Antes de salir es obligatorio colocarse un chaleco salvavidas generalmente anaranjado. De cuatro en cuatro, los pasajeros van llenando las bancas desde la proa hasta la popa. Llegó la hora de salida. En cuestión de minutos la panga deja atrás la bahía de Bluefields para enrumbarse en dirección norte sobre el río Kukra.

Las aguas del río Kukra semejan un gigantesco espejo, por su quietud y su brillantez. La tranquilidad de sus aguas no permite que la panga se estremezca ni por un instante, mientras que los pasajeros observan en el horizonte una amalgama difusa en la que se entremezcla el agua del río con la vegetación de la orilla y el vasto cielo azul seminublado.

De forma repentina aparece en cualquier recodo del río, alguna lancha que busca un destino en sentido contrario. Es hasta ese momento que la panga da unos saltos sobre las olas improvisadas que dejó atrás la lancha que circula presurosa.

LOS CAYOS

En el desembarcadero en Laguna de Perlas, hay un grupo de morenos ofreciendo el servicio privado de lanchas que hacen un tour hacia los Cayos Perlas. "Si viene a Laguna de Perlas y no va a los Cayos, es como que no vino", expresan con su peculiar acento costeño.

Entre las emociones que ofrecen, destacan expediciones hacia los Cayos Perlas, paseos por las sabanas de la zona, por las cascadas naturales que abundan en zonas aledañas a la laguna, picnics en las playas caribeñas, visitas a las comunidades indígenas que se asientan a cierta distancia en lancha y después a pie, expediciones en la jungla y buceo deportivo entre los arrecifes.

Según el norteamericano Ed Oliver, quien desde hace algunos años ofrece esas travesías mediante la operadora Atlantic Adventure Tours, los precios "depende del lugar que el turista quiera visitar y de la cantidad de personas que integren un grupo", explicó en un tipo de lenguaje que no sé si es "espanglish" o "ingleñol", ya que va entrelazando palabras de ambos idiomas con tal de hacerse entender. En algunas oraciones predominaban las palabras en español y en otras, las del inglés. "¿Me entendió?", preguntaba, abriendo más de lo normal sus pequeños ojos azules. "Tú no english, I no español", decía, justificando las dificultades de comunicación.

Noticias Servicios Suplementos Especiales Publicidad Enlaces
Mapa del Sitio Nicas en el Exterior Contactos Ayuda
©LA PRENSA 2009 Aviso legal Política de privacidad Consultas y Sugerencias
Manual de Estilo de LA PRENSA
Fotorreportajes
Sucesos del 2006: Nicaragua
Búsqueda