Enfrentados por una capilla
Luis Eduardo Martínez M. CORRESPONSAL / MATAGALPA departamentos@laprensacom.ni
La Iglesia Católica está teniendo conflictos de propiedad. Desde hace dos semana, en el municipio El Tuma-La Dalia, los feligreses han dejado de asistir a la Capilla Nuestra Señora de Fátima en la comunidad El Naranjal, porque un vecino presuntamente se atribuye el dominio sobre el terreno de casi dos manzanas de extensión, donde está edificado el templo religioso y construyó un portón que impide el libre acceso de la feligresía.
El conflicto arreció desde el 13 de febrero, cuando el sacerdote Freddy Zambrana, de la Parroquia San José Obrero, en El Tuma, no pudo celebrar una misa en honor a la Virgen de Fátima porque el portón estaba cerrado y la gente tampoco pudo ingresar a la capilla que, según algunos vecinos de mayor edad, existe en el sitio desde hace unos 80 años.
José Alejandro Amador Medina, un joven que administra la finca El Naranjal, propiedad de su papá Alejandro Amador Gallegos, reconoció que existe el conflicto porque estima que la capilla religiosa “se encuentra dentro de la propiedad, para ser específico, dentro de los potreros”.
Sin embargo, algunos vecinos y feligreses de El Tuma, como doña Gladis Bolth, don Enrique García y don Reinaldo Montenegro Zeledón, coincidieron al señalar que el terreno en litigio “siempre” ha pertenecido a la Iglesia Católica.
La capilla está situada sobre una colina a unos 200 metros distante de la carretera pavimentada que conduce a El Tuma. Pero a unos 30 metros de la carretera, existe un portón que según los feligreses, ahora permanece cerrado impidiendo el acceso al templo.
Sin embargo, Amador Medina dice que el portón siempre ha existido para evitar que el ganado salga a la carretera y provoque accidentes de tránsito.
ERA LA ÚNICA CAPILLA EN TODO EL TERRITORIO
Pero, al menos don Enrique García, con más de 30 años de ser un “laico comprometido con la iglesia”, consideró que el terreno donde está la capilla “pertenece a la Iglesia Católica y (los feligreses) no vamos a ceder ni un paso atrás, a darlo o negociarlo con este señor”.
Detrás de la Capilla Nuestra Señora de Fátima hay una casa donde vive doña Adela Gutiérrez, una catequista que dice tener 32 años de residir allí con el consentimiento de la Iglesia Católica porque se encarga de cuidar el templo e impartir clases de Catecismo a los niños de la zona.
Así lo acordó ella con el entonces presidente de la Acción Católica de El Tuma don Antonio Rivera (q.e.p.d.) y, según dice, “cuando yo vine era la única iglesia que había y los sacerdotes venían cada seis meses en misiones”.
Por su parte, don Reinaldo Montenegro Zeledón, de 74 años, también da fe de que la capilla era la única que existía en todo el territorio de El Tuma-La Dalia. “Uuuuh, si yo era ‘chigüín’ (niño) y ya era una capilla. Aquí venía bastante gente porque era la única en todo esto (territorio)”, recordó.
Como una posible solución a este conflicto, Amador Medina propuso que “el día que venga el padre (a celebrar misas), ese día se mete el ganado al interior de la propiedad y la puerta permanece abierta. (Pero) yéndose los feligreses, la puerta se vuelve a cerrar”.
NI LA IGLESIA SE ESCAPA
Ni la Iglesia Católica se escapa a los conflictos que por la propiedad existen en todo el país, El departamento de Matagalpa ha sido uno más de los conflictos en relación a este problema que enfrentó en el pasado al Gobierno y a los desmovilizados de la ex Contra y el Ejército.

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