MIéRCOLES 1 DE MARZO DEL 2006 / EDICION No. 24098 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE







Entrevista - Róger Arteaga C.: director general de Ingresos
“Tiramos con mirada telescópica”

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. Hoy la Dirección General de Ingresos (DGI) cumple cuatro años de estar al mando de Róger Arteaga, un economista que asegura en esta entrevista con LA PRENSA que dejará la entidad con más contribuyentes y más dinero. Aunque una vez más aclara que ese cometido dependerá del parlamento

 

Amparo Aguilera
economía@laprensa.com.ni

Cuatro años atrás Róger Arteaga Cano aspiraba gozar la vida como todo jubilado, pues ya ronda en los 60 años. “Quería usar chinela de gancho, calzón chingo, y camiseta”, dice entre risas Arteaga. Sin embargo eso tuvo que esperar.

El primero de marzo de 2002 fue nombrado por el presidente Enrique Bolaños como titular de la Dirección General de Ingresos (DGI), convirtiéndose en el ocupante número 12 de la silla de Ingresos, tras el despido de Nelly Castro, quien sólo estuvo al mando de la institución por dos meses.

“Yo no me lo esperaba, me agarró de sorpresa, al punto que fue motivo de consulta familiar, pero acepté porque quería darle otro enfoque a la DGI”, rememora.



Entiendo que en estos momentos la DGI está de lleno en lo que han llamado modernización de la entidad, ¿esto específicamente qué comprende?

Bueno quiero comenzar diciendo que la DGI que me encontré en el 2002 tenía una imagen bien deteriorada como producto de administraciones desafortunadas de períodos anteriores. Yo pedí asesoría, y tuve un diagnóstico que nos hizo una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI), el cual arrojó que la entidad era ineficiente.



¿En qué sentido?

En el sentido de que estábamos con una estructura organizativa que no ayudaba a identificar la responsabilidad de cada una de las funciones básicas de la administración tributaria. Teníamos una organización con dos subdirectores, uno normativo y otro operativo. El primero dictaba normas que nada tenían que ver con lo que estaba ocurriendo en el campo. Mientras tanto el segundo estaba haciendo cosas que nada tenían que ver con las normativas, entonces había dos instituciones y un caos. Entonces lo que hice fue elaborar un plan de modernización.



¿De entrada bajo qué concepto se sostuvo?

Bueno contempló una nueva estructura organizativa funcional, de manera que cada una de las direcciones y de las divisiones iba a ser responsable de una función específica. Adicional a eso se reclasificó a los grandes contribuyentes quedando la base en más de 300 y no en 650, con una aportación de más del 74 por ciento del total de recaudaciones.



¿El plan de modernización, en qué fase está actualmente?

Estamos ya en la etapa final. Pero hace falta la reforma del Código Tributario, nosotros hemos sido el único país sin código y eso nos hacía ver como el patito feo en América Latina.

¿Cómo estamos ahora? Los resultados son evidentes, en cuatro años hemos duplicado las recaudaciones. En el primer año recaudamos el 31 por ciento por encima del año anterior, el segundo año fue un 27 por ciento, el tercero un 23 por ciento, y el cuarto año un 17 por ciento.



¿Pero cuáles son los cambios que han materializado en la facilitación de trámites?

Mire, pagar impuesto es difícil, a mí también me duele pagar impuestos, pero tenemos que cumplir con la ley, entonces lo que hemos hecho es facilitar el mecanismo: hemos concienciado a nuestra gente para que brinde una mejor atención, hemos reforzado divulgación y hemos establecido una página web.



Este año ¿qué transformaciones asoman?

En este año los clientes podrán pagar sus impuestos a través de la red bancaria nacional, a partir de abril ya que la DGI cuenta con 34 ventanillas en el país, mientras tanto los bancos tienen alrededor de 1,300. También vamos a tener declaraciones a través de Internet a partir de julio-agosto, porque es un medio que ha proliferado. Con esto no va a ser necesario que el contribuyente llene un formulario para ir a declarar sus impuestos, lo va a hacer desde la computadora sólo dando un clic.



¿A nivel interno?

Internamente hemos simplificado los procesos de recaudación, descentralizando el registro único de contribuyentes, de manera que el número RUC se puede sacar en cualquier administración de rentas. Además vamos a seguir extendiendo al resto de departamentos la fila única, de manera que en una misma ventanilla las personas podrán entregar la declaración, validarla, hacer el cálculo de impuesto y pagar. En otras palabras tenemos un nuevo enfoque de fiscalización no andamos tirando con escopeta, andamos tirando con mira telescópica.



¿En términos cuantitativos qué esperan con esos cambios?

Bueno en cuatro años duplicamos la recaudación, y en el 2006 nosotros esperamos recolectar 9,700 millones de córdobas, casi mil millones más de lo que recaudamos en el 2005. Eso indica que en unos pocos meses vamos a tener recaudado en este gobierno en un quinquenio, lo que recaudaron los dos gobiernos anteriores en 11 años.



¿Qué lo hace estar tan seguro de eso?

Las cifras porque estamos creciendo a una velocidad tan grande que en unos meses ya vamos a ver eso. Siendo el Impuesto sobre la Renta (IR) el que más aporta, seguido por el Impuesto al Valor Agregado (IVA) que va bajando más, lo que te indica que está pagando el que tiene más ingresos.



A propósito de contribuyentes ¿cómo va la depuración del registro que los aglutina?

Ahorita el registro se está depurando: determinando los movimientos que ha tenido cada contribuyente, esa es la última tarea que tenemos con el FMI.



¿Qué escenarios están trazados una vez que la DGI “limpie” el registro?

Vamos a tener una base de datos confiable, y a afinar la fiscalización, lo que nos hará más fácil el trabajo.



La evasión fiscal ¿dónde cabe?

La evasión es producto de una mala base de información, una gran cantidad de gente por fiscalizar y pocas personas para hacerlo. Pero ahora es todo lo contrario, entonces la evasión va a desaparecer.



Retomando los impuestos, usted ha dicho que el gravamen que se quiere establecer a las utilidades de las petroleras locales está en manos del Ministerio de Hacienda y no de la DGI, ¿cómo se explica eso?

Esa es una propuesta que implica un impuesto a utilidades después del IR. La negociación ahorita se está concentrando en Hacienda y Asamblea Nacional , lo que allí se decida es lo que la DGI va a ejecutar, hasta allí.



La DGI ha dicho que no hay dinero para implementar el Código Tributario (hablan de por lo menos 12 millones de córdobas), ¿cuáles son las medidas que están tomando para resolverlo?

Estamos entrenando a la gente nuestra para que ellos elaboren un plan que nos permita desglosar todas las funciones, y con eso estaríamos viendo cómo conseguir recursos y posiblemente contratar a universitarios para que pasen pasantía en la entidad.



¿De dónde van a echar mano?

El BCIE ya nos hizo una oferta que podría ayudar. El Ministro de Hacienda, Mario Arana, ha prometido que nos va ayudar para ver si con el BID podemos conseguir otro apoyo, ya presentamos un proyecto, o sea que si todo esto funciona estaremos listos para aplicar el código el próximo primero de julio.



Expertos independientes reiteran que la reforma no es necesaria, ¿por qué la DGI insiste tanto en eso?

Porque en el código se están restando facultades a la DGI, para dar un ejemplo: hay un dictamen fiscal que dice que el que esté siendo objeto de dictamen la DGI no puede llamarlo ni visitarlo, no se puede tocar y eso no era así, y quien puede pagar un dictamen fiscal, los grandes contribuyentes...



Sin embargo con los silencios administrativos que la DGI propone con la reforma el panorama es otro, son los pequeños y medianos negocios los afectados.

El código habla de silencios administrativos positivos, en todos (desde revisión hasta apelación), no vemos problemas con eso porque lo que buscamos con el código es regular la relación entre DGI y contribuyente. De manera que requerimos de una administración tributaria fuerte para asegurar más ingresos y con esto pensar en más distribución.



La reforma está en el Parlamento, ¿qué está haciendo el Ejecutivo para apurar el paso en ese canal?

Bueno no se sabe cuándo lo van a ver los diputados. El asunto es que de eso dependerá la administración del futuro, mi anhelo es dejar una DGI sólida, de manera que responda a las necesidades del presupuesto, pero eso está en manos de los diputados. Aunque de hecho voy a dejar una institución diferente a la que recibí cuatro años atrás.



¿QUIÉN ES?

Róger Arteaga Cano cumplirá en los próximos días 60 años.

Es economista de profesión. Laboró durante 20 años en el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) donde fue promotor industrial, y luego analista económico.

“Además trabajé 10 años en el Banco Nacional y me fui a estudiar a Inglaterra donde saqué una maestría en Inglaterra, incluso allí conocí a Ottón Solís, quien fue contendiente de Oscar Arias en la elecciones presidenciales que acontecieron recientemente en Costa Rica, de quien soy amigo”, comentó.

Arteaga tiene tres hijos. “El primero nació en Inglaterra, el segundo en Nicaragua, y el tercero en Honduras, así es que tengo un británico, un nicaragüense, y un hondureño”, especificó.

Dice con orgullo que tiene 35 años de estar casado con una nica.



Listo para dedicarse a la familia

El titular de la Dirección General de Ingresos, Róger Arteaga, dice que en el 2007 estará listo para dedicarse a la familia, su “Naciones Unidas”, a como él le llama. Esto por tener hijos nacidos en diferentes países.

“Tras la entrega del cargo pretendo viajar y descansar, es decir cumplir el sueño que tenía en el 2001, año en el cual me jubilé”, manifiesta.

Nadie se imaginaría que Róger Arteaga, Managua de pura cepa, además de ser un amante de su familia, sea un apasionado de la música folclórica.

De ahí su cercanía con la marimba, instrumento que él dice “aporrear” con frecuencia.

Pero además de la marimba, el jefe del Fisco también dice que le saca “tonaditas” al acordeón.

Arteaga, con trayectoria internacional, proviene de una familia de extracción humilde, su padre era un tipógrafo, por lo que siempre estudió en colegios públicos y se graduó de economista en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN).

Fue becado por el Gobierno británico para realizar estudios de post grado en Manchester y Canterbury en Inglaterra.

Una década después realizó una Maestría en Economía en la Universidad Internacional de la Florida (FIU).

Su esposa Norma Fonseca también es economista y madre de sus tres hijos.



EN AGENDA

El titular de la DGI confiesa que ya ha tenido propuestas laborales de bancos, que no quiso mencionar.

“Yo creo que cinco años ayudando es bastante, así es que ya me gané las vacaciones”, indica.

No obstante, apunta que en los próximos diez meses seguirá enfocándose totalmente en la Dirección General de Ingresos (DGI).

En la institución potenciará, entre otras cosas, el área de fiscalización y el proyecto de Ley de Carrera Administrativa Tributaria y Aduanera.

“Quiero dejarla fuerte y espero lograrlo, ese será uno de mis últimos retos”, enfatizó sin dejar de expresar satisfacción por la labor que hasta ahora ha efectuado en la DGI.

Aparte de lo anterior el funcionario continuará representando a Centroamérica, Panamá, y República Dominicana, en el Consejo Interamericano de Administración Tributaria.

“En estos momentos mi persona representa a esas siete naciones, lo que implica una distinción para el país, que ya se está tomando en cuenta por las transformaciones que hemos venido haciendo”, argumenta.
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