MIéRCOLES 1 DE MARZO DEL 2006 / EDICION No. 24098 / ACTUALIZADA 01:00 am





EL HUMOR DE







Opinión económica
La ventaja de ser un líder lateral

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Denis Silva García
dsilva@ucem.edu.ni

¿Dónde está la cadena de mando cuando se necesita? Si usted es como la mayoría de los gerentes, habitualmente se encontrará en situaciones en las que tiene la responsabilidad, pero no la autoridad, para que su grupo realice una tarea.

Quizá está al frente de un equipo con múltiples funciones, cuyos miembros no dependen directamente de usted. Posiblemente tenga autoridad nominal, pero sus empleados vendedores muy jóvenes, por ejemplo, responden a sus directrices del mismo modo en que un gato responde a la orden de “acuéstate”.

En estos casos, impartir órdenes directas es parte del problema, no de la solución. Hay que aprender a manejar situaciones en las que no tenemos la autoridad total, en las que no somos controlados ni controlamos”. Todos estamos familiarizados con el líder innato, o carismático. Pero quien aspira a convertirse en líder no necesita carisma, sino virtudes como la dedicación al trabajo y la integridad.

¿Usted siempre hizo lo que dijo que haría? ¿Piensan en usted como en “alguien que siempre dice la verdad y admite sus errores”? Estas características no lo convertirán en líder, pero si le faltan, seguramente lo eliminarán de la contienda. Las personas logran más cuando tienen un conjunto claro de objetivos. Fijar metas: las personas logran más cuando tienen un conjunto claro de objetivos. El equipo debe poner por escrito exactamente qué espera alcanzar.

“¿Podemos aclarar cuáles son nuestras metas?”, y quien luego asume el liderazgo en el debate y escribe esas metas es, automáticamente, el líder cualquiera sea su posición. Pensar sistemáticamente: en su próxima reunión, observe lo que sucede: habitualmente, los participantes se sumergen en el tema que se está tratando y empiezan a debatir sobre lo que debe hacerse.

Los líderes eficaces, por el contrario, aprenden a pensar sistemáticamente; es decir, se reúnen y despliegan los datos necesarios, analizan las causas de la situación y proponen acciones basadas en ese análisis. En un grupo, los líderes ayudan a mantener a los participantes en foco, formulando las preguntas adecuadas. ¿Contamos con la información necesaria para analizar esta situación? ¿Podemos centrarnos en identificar las causas del problema que estamos tratando de solucionar?

Aprender de la experiencia sobre la marcha: a menudo, los equipos llevan adelante un proyecto y, a su término, realizan una evaluación para saber qué aprendieron. Es más eficaz aprender a medida que se avanza, lo que significa que parte del trabajo diario de un grupo es realizar breves revisiones de lo hecho hasta entonces, para hacer las correcciones necesarias sobre la marcha. ¿Por qué este proceso continuo es más eficaz que una revisión posterior? Debido a que los datos están aún frescos en la mente de cada uno. Las revisiones atraerán la atención de todos porque el grupo puede utilizar las conclusiones para realizar los ajustes necesarios. También en este caso, quien logre dirigir la atención del grupo hacia la revisión y el aprendizaje desempeñará, de hecho, el papel de líder.

Involucrar a otros: un grupo de alto desempeño compromete el esfuerzo de cada integrante, y los líderes eficaces encuentran la mayor adecuación entre los intereses de los participantes y las actividades a realizar. Ayude a que los integrantes más tímidos del grupo participen, con el fin de que todos se sientan parte del proyecto.

Proporcionar retroalimentación: si usted no es el jefe, ¿qué tipo de realimentación puede brindar? El reconocimiento siempre es valorado: “Me parece que has hecho un buen trabajo”. A veces, usted puede ayudar a mejorar el desempeño de alguien a través de convertirse en mentor. Un mentor eficaz hace muchas preguntas ¿Cómo siente que le fue en esta etapa del proyecto?, ¿Qué fue lo que le impidió llegar al éxito en su parte de la tarea?”). Ha pasado mucho tiempo desde aquellos días en que los gerentes ascendían a líderes solamente porque ocupaban un cargo y no “hacían olas”. Actualmente, el liderazgo comienza desde el lugar que ocupamos. Tanto usted, como su empresa, se beneficiarán.

El autor es catedrático de Maestría en la UCEM.
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