Jardín en la Selva Negra
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Detrás de Selva Negra Estate Coffee promueven la “industria sin chimeneas” y las “divisas limpias” |
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Las flores son producidas bajo estrictas normas de control y con la total ausencia de agroquímicos, algo que les brinda un valor agregado. (LA PRENSA/ PICADO)
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Arlen Pérez economia@laprensa.com.ni
Tras la marca Selva Negra Estate Coffe existen una serie de productos menos conocidos, que se elaboran en la misma finca cafetalera. La finca además alberga a nacionales y extranjeros que acuden por diferentes actividades turísticas.
Selva Negra, conocida por su hotel de montaña ubicado entre Matagalpa y Jinotega, tiene 700 manzanas, distribuidas de la siguiente manera: 220 corresponden a montaña virgen, 220 son utilizadas para la producción de café y en las 260 manzanas restantes se realizan otras actividades.
De acuerdo a Eddy Kühl, propietario del hotel y la finca Selva Negra, la mayoría de los visitantes son norteamericanos, escandinavos, holandeses y alemanes, que buscan realizar actividades como senderismo, andar en caballo, observación de pájaros y la cuarta actividad es el tour del café.
“En las escuelas de turismo de Managua deben de aprender a enseñarles qué es lo que el turista busca”, afirmó Kühl.
Indicó que los turistas son cultos y se interesan por la observación de aves, por la producción del café, porque muchos de ellos habitan en regiones donde no se produce este grano y quieren conocer con detalle el proceso.
En la montaña virgen existen 14 senderos, y el recorrido del café incluye actividades desde el corte, hasta la producción de abono orgánico.
“El turismo es una industria sin chimeneas”, comentó Kühl y añadió que “produce divisas limpias”, porque los turistas disfrutan del medio ambiente y “dejan el dólar”.
UNA INDUSTRIA FLORAL
Selva Negra cuenta con dos salones de conferencias, uno para 300 personas y otro para 80. Además de una capilla donde se realizan ceremonias religiosas. Para adornar esta capilla se utilizan flores del invernadero de Selva Negra.
El invernadero está a cargo de José María Hernández Aguilar, quien lleva 14 años de trabajar en la finca.
“Empezamos con plantas ornamentales pasamos a flores de cortes, pero mantenemos las plantas ornamentales”, relató Hernández.
Indicó que lo más difícil de trabajar con flores es tenerles cariño. “La gente está acostumbrada al café y a otros rubros más resistentes. Usted se para sobre una planta de café y se puede recuperar, pero si se para sobre una de crisantemos hasta ahí llegó, es más delicada”, aseguró.
En su caso el cariño lo cultivo desde hace años. “Mi familia ha sido floricultora de flores nacionales. Desde los diez años vendía flores en Matagalpa por todas las casas, incluso arreglaba pequeños jardines”, recordó.
Lamentó que no existen muchas personas que tengan la delicadeza para trabajar con las flores, y comentó que en el caso de Selva Negra las flores “son un atractivo para la finca y otra fuente de trabajo”.
En el invernadero laboran 20 trabajadores, y se cultivan diferentes especies, entre ellas 19 variedades de crisantemos.
RECICLAJE Y ABONO ORGÁNICO
El propietario de Selva Negra, Eddy Kühl, comentó que en las 260 manzanas donde se realizan otras actividades distintas se encuentran: una fábrica de queso europeo, salchichas, un establo de vacas, una granja de cerdos, pollos y codornices; las flores de corte que se venden en Managua, se siembran hortalizas y además se produce abono orgánico que se utiliza en el café, las flores y hortalizas.
Esteban Matamoros, encargado de la producción de abono, explicó que iniciaron esta labor con 50 lombrices y actualmente tienen siete pilas con 6,400 lombrices por cada metro cúbico.
Señaló que por cada pila se pueden producir 2,060 sacos de abono orgánico al año, además se sacan 510 litros de abono orgánico líquido al año.
El abono líquido se produce porque las lombrices necesitan humedad, de las piletas se filtra el residuo del agua que se le aplica al estiércol y cascarilla de café para el abono orgánico.
Los desechos orgánicos del Hotel Selva Negra y la finca se guardan en contenedores, donde se produce gas metano que luego es utilizado para cocinar, la parte sólida se convierte en abono.
Kühl aseguró que mantener a los trabajadores contentos y cuidar la naturaleza le ha dado como resultado una mejor calidad en los productos.
El café de Selva Negra es café bajo sombra, porque esto permite la conservación del suelo y la reforestación. Además de brindar un mayor atractivo para los turistas.
Por la armonía con el medio ambiente en que se realizan todos estos procesos de producción y por los beneficios que poseen los trabajadores Selva Negra fue la primera finca cafetalera certificada por Rainforest Alliance.

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