Si la fama de Diego Maradona se mantiene intacta, mucho se lo debe a sus dotes aún inigualables y a aquel día, hace 20 años, en el que “la mano de Dios” le permitió abrir el camino a Argentina para un triunfo más que deseado ante Inglaterra en México-86.
Esos 90 minutos del 22 de junio de 1986 resumieron la polémica personalidad del astro: la “picardía criolla” para sacar ventaja de situaciones irregulares, como en el primer tanto de cuartos de final a los ingleses, y la habilidad y el talento en el segundo, que le dio el triunfo a Argentina 2-1.
El gol más controvertido y tal vez el más bonito en la historia de los Mundiales. Todo en un día, como sólo a Maradona le puede ocurrir.
Dos decenios después, el ex capitán blanquiceleste está en el Mundial de Alemania-2006 como comentarista de una cadena española y como primer hincha de la selección argentina, que ha logrado su boleto para octavos de final.
Celebró como un loco el sexto gol argentino en la goleada histórica (6-0) ante Serbia y Montenegro que marcó en su debut en una cita máxima (¿su heredero?) Lionel Messi con... “la mano de Dios”.
Pero en lugar de “la mano de Dios”, que Diego contó con lujo de detalles en su popular programa de la televisión en 2005 sin arrepentimientos, los argentinos prefieren evocar aquel que le dio la victoria, cuando como pocas veces el futbol se asoció con el arte.
No debe haber argentino que no haya visto al menos 20 veces ese tanto que se generó en la mitad del terreno de juego y culminó con cinco o seis ingleses desparramados por el piso, desairados por los pasos de ballet de Maradona en su ruta hacia la grandeza.