El próximo martes, el director general del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), Néstor Delgadillo, deberá demostrar ante los diputados el decrecimiento poblacional que revelan los resultados del VIII Censo de Población y IV de Vivienda, que conoció y publicó recientemente LA PRENSA.
Según el censo, efectuado por el INEC el año pasado, el ritmo anual de crecimiento de la población bajó de 3 por ciento a 1.7 por ciento, lo que corresponde a un cálculo de 5.1 millones de habitantes.
El presidente de la Comisión Especial de Seguimiento a la Estrategia de Reducción de la Pobreza de la Asamblea Nacional, el sandinista Wálmaro Gutiérrez, recalcó que citarán a Delgadillo el 27 de junio, para que dé cuenta de esa cifra.
“Porque a nuestro juicio ese resultado de población fácilmente es cuestionable por la forma en que se ha manejado la información, ya que se perdieron centenares de boletas, de suerte tal que, desde su génesis, tiene este censo una especie de tiro en el tobillo”, argumentó Gutiérrez.
El presidente de la Comisión de Asuntos Económicos del parlamento, el liberal Wilfredo Navarro, añadió inclusive que no descartan una alteración premeditada en los resultados.
“Con tal de hacer creer que hay crecimiento económico, no sería raro que el gobierno alterara los datos, diciendo que Nicaragua se está despoblando”, advirtió Navarro.
El diputado dijo que la desaparición de las 99 mil 600 boletas, en diciembre del año pasado, aumenta la duda.
“Porque el gobierno a través de la Procuraduría General de la República debería de resolver ya el robo del material censal, en vez de andar buscando fantasmas donde nos los hay”, cuestionó.
Gutiérrez secundó a Navarro. “Nosotros también vemos una manipulación, ya que no es posible que de la noche a la mañana dejamos de ser pobres, con un ingreso por habitante que supera los mil dólares (de 1,050 dólares)”, valoró.
“Es decir, está la sospecha de que el INEC está pretendiendo artificializar las cifras con el objetivo de que el presidente Enrique Bolaños diga al final de su período que sacó de pobre al país”, agregó.
LA PRENSA intentó al respecto conocer la posición del director general del INEC, Néstor Delgadillo, pero no fue localizado.
bcn ajustará números
No obstante, el titular del Banco Central de Nicaragua (BCN), Mario Arana, sostuvo que los datos son confiables.
“Entendemos que esos resultados (de población) están siendo avalados por organismos internacionales expertos en el asunto, como lo es el Buró de Censos de Estados Unidos y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)”, justificó.
En ese sentido adelantó que el BCN ajustará los datos macroeconómicos sobre la nueva base de población.
“Ahora vamos a tener que trabajar en eso hacia atrás y hacia adelante, haciendo los ajustes que correspondan”, reiteró.
Hasta inicios de año, el banco trabajó las proyecciones económicas partiendo de una población superior a los 5.3 millones de habitantes y un Producto Interno Bruto (PIB) de 5,357.5 millones de dólares, lo que derivaba en un ingreso per cápita de 906.3 dólares.
Gutiérrez insistió, sin embargo, que hay que revisar el impacto que tuvo en el censo la pérdida de las boletas.
A la fecha, la Contraloría General de la República no se ha pronunciado sobre el tema. Mientras tanto los cooperantes se están manteniendo al margen.
Los implicados en el robo de la información censal siguen trabajando en el INEC y gozando de las postergaciones del juicio. Este se reprogramó para julio, sin una explicación clara del cambio de fechas. Se maneja que acontecerá en el Juzgado Tercero de Distrito Penal de Juicio de Managua.