El susto ya pasó. España está intacta después de vencer a Túnez 3-1, con el accionar de Cesc Fábregas y la presencia de Raúl González, dos reemplazos que cambiaron el destino del juego.
Túnez, sacándole el máximo provecho al excelente gol de Mnari desde muy temprano, supo controlar la furia española durante 70 minutos, antes de ser víctima de una ruidosa explosión que cubrió de lava su defensa y sepultó las esperanzas de provocar un impacto en el Grupo H.
Se impuso España 3-1, con goles relampagueantes de Raúl y Fernando Torres en los minutos 71 y 76, y un penal cobrado por Torres en el 90, cuando la defensa de Túnez se veía tan golpeada como Ray “Sugar” Leonard ante Terry Norris en aquella noche tenebrosa.
El trabajo desplegado por Xabi Alonso fue clave para mantener a España con las riendas del juego, sin precipitarse hacia acciones confusas pese al crecimiento de la preocupación con el avance del tiempo.
Pero el movimiento clave fue el ingreso de Fábregas el joven mediocampista del Arsenal inglés, y el de Raúl González, veterano goleador del Real Madrid. Una transfusión de sangre que le permitió a Fernando Torres conseguir un mayor protagonismo.
Fiel a una línea de juego, España se estableció y logró por fin erosionar la fuerte y esforzada defensa de Túnez. Súbitamente, la furia estaba ahí, haciendo estragos, a tiempo para hacer girar espectacularmente la pizarra y transformar ese molesto y doloroso 0-1 en contra, en el reluciente 3-1 favorable.
El gol de Mnari, quien juega en el Nuremberg de Alemania, cuando apenas transcurrían 8 minutos, fue sobre una entrega rápida y precisa por el propio centro, que sorprendió a la zaga española. El remate fue devuelto por el portero Iker Casillas, pero sin la desviación conveniente, y Mnari se encontró nuevamente con la pelota, procediendo al “fusilamiento”.
Quedaba mucho camino por recorrer, y España mostró la serenidad suficiente para no desdibujarse, sin subestimar la peligrosidad de un Túnez en ventaja, y naturalmente con más atrevimiento.
Cesc y Raúl cambiaron el ritmo. A los 71 minutos, esa presencia y ese olfato de Raúl facilitaron el empate 1-1, cuando el delantero, encima de un defensa, tomó un rechazo del arquero Al Boumnijel sobre disparo de Cesc, y sacudió la red.
El despertador había sonado y España se volcó. Después de un intento casi concretado por Cesc, la oportunidad llegó para el brioso Torres, precisamente aprovechando una entrega de Cesc, para tomar una pelota, desequilibrar al arquero, y con toque seguro, colocar a España en ventaja 2-1 al minuto 76.
El dominio continuó y por caer el telón, Raúl filtrándose por la izquierda, envió una pelota aérea a Torres que entraba por la derecha bien custodiado, y en el área pequeña, fue fauleado.
El penal, ejecutado por el mismo Torres, que pasó zumbando debajo del arquero Boumnijel, estableció el 3-1 definitivo.