KAISERLAUTERN.- Paraguay logró la salida airosa de Alemania 2006 por la que tanto había suspirado durante la semana, después de derrotar por 2-0 a Trinidad Tobago, que convirtió en un suicidio su exceso de entusiasmo.
Fue un premio mayúsculo para el conjunto sudamericano, que apenas mejoró el fútbol que ofreció en los anteriores encuentros y que le condenó a una eliminación precipitada y a cancelar una época. Pero, al menos, se fue con una victoria.
Trinidad y Tobago se agarró de lleno a la esperanza matemática. Una situación no excesivamente envidiable. Especialmente porque su futuro no dependía de sí mismo. Estaba también en manos del triunfo de Inglaterra sobre Suecia.
Pero al menos el panorama era más ilusionante que el de Paraguay, sólo incentivado por lograr un triunfo honroso para culminar un ciclo que incluye el adiós anunciado de los zagueros Carlos Gamarra y Denis Caniza y del centrocampista Roberto Acuña.
Paraguay se llevó sus únicos e inútiles tres puntos, gracias a los tantos obtenidos a los 25 minutos, por un autogol del defensa triniteño Brent Sancho, y a una anotación del delantero Nelson Cuevas, a los 85.