La muerte de Pedro Pablo Novoa Cantillano, de 54 años, provocó consternación no sólo entre sus familiares sino también entre los vecinos del barrio Yuri Ordóñez, del municipio de Tipitapa.
Novoa Cantillano murió tres días después de ser lesionado en la cabeza con un ladrillo cuarterón, por su hermano menor, Gerardo Novoa Cantillano, un tomador conocido por sus reacciones violentas, principalmente cuando está bajo los efectos del alcohol.
La agresión ocurrió el jueves 15 de junio a las 2:00 p.m., en la casa de habitación de la víctima, del restaurante El Parqueo dos cuadras hacia arriba y 20 varas al norte, en el barrio Yuri Ordóñez.
Pedro Pablo aprovechó que Gerardo, su hermano menor, llegó a la casa paterna y le reclamó por su comportamiento días atrás con su anciano padre Mercedes Novoa, de 90 años.
Gerardo en estado de ebriedad agredió a su papá y casi lo asfixia presionando su cuello, pero varios familiares lograron quitárselo.
Haciendo uso de su autoridad como hermano mayor, Novoa Cantillano reclamó a Gerardo, y le exigió que no repitiera más su acción y que no volviera a aparecerse por la casa de sus papás.
Pedro Pablo tomó una regla y le dio dos reglazos en la espalda a su hermano Gerardo, que se retiró del lugar. Todos creyeron que se había ido a su casa, pero no fue así.
Minutos después, mientras Pedro Pablo cerraba un portón, Gerardo aprovechó que éste estaba de espaldas, tomó un ladrillo cuarterón y lo descargó en la cabeza de su hermano, que cayó desmayado.
“El golpe no le rompió la piel de la cabeza, no echó ni una sola gota de sangre”, afirmó Freddy Luder Novoa, hijo del fallecido.
A pesar de ello, Novoa fue llevado al Hospital de Tipitapa donde permaneció en observación hasta el día viernes cuando dispusieron trasladarlo al Hospital Antonio Lenín Fonseca, donde los médicos esperaron a que se redujera la inflamación que presentaba en el cráneo, para someterlo a una operación.
Pero la víctima no aguantó y una inesperada arritmia cardiaca terminó con su vida la noche de este domingo.