Semienterrado y en estado de descomposición encontró la Policía el cuerpo de la profesora Lucinda Rosa Videa Rodríguez, de 65 años, quien desde el pasado viernes había desaparecido misteriosamente en la ciudad de Estelí.
El cadáver de la directora del Instituto Héroes y Mártires de Pueblo Nuevo, y hermana del sacerdote Monseñor Julio César Videa, actual párroco de San Juan de Limay, estaba enterrado superficialmente en una pequeña casa en construcción ubicada en el barrio Leonel Rugama, de la Aldea SOS, una cuadra al este, 75 varas al sur.
El reo confeso del crimen, Oscar Danilo Ramírez, de 24 años, dijo que en la muerte participaron dos personas más, uno que identificó como William “que es un hombre alto, blanco, ojos gatos y otro sujeto alto, moreno y recio”, de quien dijo no conocer el nombre, pero asegura que son originarios de Jinotepe.
“Yo participé en la muerte, pero fui obligado, uno de ellos la plantó al suelo y me obligaron a estrangularla. William me dijo que me iba a dar 200 mil córdobas, miré el dinero, pero no le creí, yo vine aquí como a defenderla, pero no pude hacer nada”, relató Ramírez.
Agregó que conoció a William en el lanzamiento de la Alianza Liberal en Estelí. “Ese hombre me obligó a participar en el asesinato, él fue quien trajo a la profesora hasta esta casa, no fue por robarle, él intentó violarla, ella le había dicho que lo iba a denunciar”, refirió.
Señaló que el crimen lo consumaron el pasado viernes a las 9:00 a.m.
“William la interceptó en la esquina de los bancos, la trajeron en una camioneta blanca y yo me vine en taxi, yo traía las llaves de la casa, que se la alquilo a un muchacho que se llama Santos, ella opuso resistencia con ellos”, dijo.
“A mí me dijo “yo sé que lo hace porque está amenazado por eso alcanzaría el perdón de Dios, mi conciencia me dice que monseñor (Videa) lo absolverá de sus pecados, pero donde quiera que usted esté, me maten o no a usted siempre le van a hacer daño”, aseguró que le habría dicho la víctima.
“Después de estrangularla yo me fui para la casa en el barrio La Unión, no sé para dónde cogieron los otros y el fin de semana participé en el proceso de verificación porque soy zonal de la Alianza Liberal, señaló.
“A la familia de la profesora le pido perdón, ella era muy amiga mía, me estaba apoyando en un proyecto de becas y quedamos de vernos en la Alianza, hoy me arrepiento, pero sé que es tarde”, dijo el reo confeso.
Reina Moreno Lazo, vecina del lugar, dijo que cuando llegó la Policía “creí que era un caso de droga, no nos imaginamos que habían encontrado el cadáver, no vimos nada raro, como esa casa está en construcción sólo mirábamos que estaban metiendo material selecto desde el viernes y no vimos nada sospechoso, porque trabajaban de día.”
El comisionado Leonardo Vanegas, jefe de la Policía de Estelí señaló que desde que conocieron la denuncia de la pérdida de la profesora Lucinda “seguimos las pistas que nos llevaron a encontrar el lugar donde la tenían enterrada y a dar con el paradero del supuesto autor”.
“Este muchacho inventó varias cuartadas y descubrimos que estaba mintiendo y no tuvo más remedio que confesar y aceptar la realidad”, agregó el comisionado Vanegas
Señaló que tenía varios años de conocer a Lucinda, incluso la visitaba en su casa, estamos documentando el caso a fin de ocupar las evidencias para el respectivo proceso judicial”.
No nos queda duda, “él la estranguló, dice que hubieron otros involucrados, pero todo hace indicar que él y el dueño de la casa eran los que trasladaban la tierra al interior de la vivienda para tratar de ocultar el crimen.
“Estoy consciente de ser procesado porque fui engañado, utilizado, amenazado y por consentidor”, dijo Oscar Danilo Ramírez.
Roberto Petray, de la Asociación Nicaragüense de Derechos Humanos señaló, “éste fue un asesinato atroz, planificado, y debe castigarse, nosotros estamos poniendo a disposición de Monseñor Videa, un equipo de abogados para que le den curso y seguimiento al proceso judicial”, señaló.